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Cuál es la mejor forma de enseñar a alguien con dislexia

Publicado por , el 24/01/2019 Blog > Clases particulares > Dar clases particulares > Cómo Dar Clases a Alumnos Disléxicos

«Frente a un adulto que se supone que es capaz de entender, un niño necesita que lo comprendan, aceptan, quieran por lo que es, más allá e independientemente de lo que haga» – Borelli & Perron.

La dislexia es un problema al que hacen frente muchos niños durante su etapa académica (y vida profesional). Se trata de una dificultad de aprendizaje que afecta a los procesos de lectura y escritura y que en algunos casos se puede llegar a prevenir, pero a veces se escapa de nuestro alcance. El 8 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Dislexia con el fin de concienciar a familias, escuelas e institutos de este trastorno y de las dificultades y los obstáculos a los que se enfrentan los alumnos que lo padecen.

En este artículo compartimos algunos trucos y consejos para dar clase a alumnos con problemas de aprendizaje como la dislexia.

Cómo reconocer a un alumno disléxico

La dislexia es un trastorno de la función cognitiva que requiere un diagnóstico profesional antes de tomar medidas de tratamiento que ayuden a la correcta decodificación cerebral. De hecho, el cansancio del alumno irá aumentando con el paso del tiempo, por los que los profesores deben saber identificar los síntomas principales para ayudarle (su lentitud a la hora de hacer ciertas tareas, su dificultad a la hora de leer, sus problemas de adquisición del lenguaje, etc.).

Para ayudar a la detección temprana de este trastorno, los profesores deben prestar mucha atención y saber reaccionar ante los signos más indicativos de dislexia para informar a los padres y tomar las medidas docentes necesarias. Deberá tener más paciencia, tener en cuenta sus dificultades y reaccionar de la mejor manera posible ante las mismas.

Vuélcate en los alumnos con dislexia para que progresen de tu mano. Los profesores no deben apartar a los alumnos con dislexia, sino que han de guiarles y acompañarles a cada paso.

Un alumno disléxico presenta diversas características, entre las que encontramos:

  • Un retraso en la adquisición del habla, lo que conlleva un retraso también en la adquisición del lenguaje, en general.
  • Un retraso superior a la media en la adquisición de la fonología y la escritura.
  • Dificultad para organizarse en el día a día.
  • Una memoria auditiva y visual poco eficaz.

Por supuesto, no podemos decir que la dislexia se resuma en estos cuatro puntos, ni mucho menos, ya que se puede presentar en otras muchas formas. De todos modos, los rasgos más recurrentes de los pacientes con dislexia son estos, por lo que debemos estar ojo avizor para entender el disfuncionamiento y las dificultades que conllevan en el proceso de aprendizaje.

Estas dificultades pueden ser el origen de un malestar general en el alumno, lo que a su vez puede acarrear una situación de fracaso e incluso abandono escolar. El papel del profesor en estos casos consiste en tomar las medidas oportunas para ayudar y guiar a los alumnos con dislexia a que no pierdan el ritmo de la clase y ganen la fuerza suficiente para seguir estudiando aunque tengan que hacer más esfuerzos que otros estudiantes que no padecen el mismo trastorno.

Si tienes que trabajar con alumnos disléxicos, te recomendamos que te familiarices con otros términos estrechamente relacionados: psicomotricidad, disortografía (disgrafia disléxica), dispraxia… De hecho, si quieres saber cuál es la mejor forma de actuar y de adaptar cada clase a los alumnos con trastornos o dificultades de aprendizaje, te animamos a que te documentes e informes extensamente para saber en qué consiste cada trastorno y qué ejercicios o tareas se deben utilizar o evitar.

¿Quieres saber más sobre cómo enseñar a alumnos en riesgo de abandono escolar?

Adapta tu comportamiento frente a un alumno disléxico

Enseñar y dar clases a un alumno disléxico supone participar en la mejora de su etapa escolar, de su comportamiento e interacción con el resto de personas, de su autoestima y del medio académico en el que se va a desarrollar. Para hacer frente a su falta de confianza y su baja autoestima, te aconsejamos que recalques sus fortalezas y capacidades.

Ayuda a tus estudiantes a alcanzar sus objetivos. Tengan dislexia o no, los profesores son una guía para los alumnos.

Por desgracia, no todos los profesores entienden o están preparados para tratar con alumnos disléxicos. Como consecuencia, nos encontramos con estudiantes con grandes lagunas de conocimiento, unas bases mal adquiridas y dificultades para estudiar. Los disléxicos no son más tontos que el resto de alumnos ni muchísimo menos, simplemente necesitan unas estrategias de aprendizaje diferentes que les pueden llevar más tiempo y esfuerzo.

Necesitan más tiempo para entender conceptos nuevos, asimilarlos y confiar en ellos mismos. Los profesores deben recurrir a metodologías y técnicas pedagógicas esenciales para paliar los problemas de estos estudiantes.

Así, parece que la clave reside en actuar y comportarse de manera adecuada con estos alumnos. Los profesores, además de ser pedagogos, deben adoptar fórmulas correctas, utilizar un tono de voz calmado, usar palabras positivas y hacer así que los alumnos con dislexia ganen confianza en ellos mismos. También deben utilizar estructuras (tanto en el ámbito oral como escrito) que sean sencillas, por lo menos hasta que el alumno gane los recursos necesarios para utilizar otras más complejas y rápidas.

Como si se tratase de un pajarito que acaba de caerse del nido y que lo único que necesita es que lo recojan y le guíen hasta que sea capaz de volar con sus propias alas. No hablamos lo suficiente de la dislexia, a pesar de que se trata de un trastorno que afecta a miles de personas en toda España, por lo que debemos hacer lo posible por concienciar a alumnos, padres y profesores.

Debemos entender bien los problemas a los que se enfrentan los disléxicos para buscar estrategias que nos permitan sortearlos, que permitan a los alumnos reforzar sus funciones cognitivas, su punto de vista sensorial o su capaz ortográfica, entre otros. ¿Quién ha dicho que ser profesor es una tarea monótona?

Si te interesan las dificultades de aprendizaje, te animamos a que leas nuestro artículo sobre cómo enseñar a alumnos autistas.

Adapta tus actividades y explicaciones a cada alumno. La dislexia no es una desgracia; los profesores deben saber cómo actuar con la metodología más adecuada.

Adoptar un seguimiento personalizado para alumnos disléxicos

Los alumnos disléxicos no son como los demás. Sea cual sea su contexto, las características que hemos ido mencionando a lo largo de este artículo los diferencian del resto de estudiantes. Por tanto, los profesores deben hacer un seguimiento apropiado desde el inicio al final de su etapa escolar. ¿Y a qué nos referimos con esto de «seguimiento»?

Pues nos referimos a estar constantemente presentes en su aprendizaje para ayudarles en su etapa académica con consejos, ejercicios, explicaciones, etc. Se trata de un trabajo de forma, pero también de fondo, que permitirá a los alumnos disléxicos a ganar confianza en ellos mismos, a mejorar su autoestima y a ir avanzando paso a paso gracias al importante papel del docente. Por su parte, los profesores que deban hacer frente a esta ardua tarea se sentirán eternamente recompensados con los progresos y las mejoras de sus alumnos. No hay mejor premio.

Durante este seguimiento, los profesores también deben saber cómo dirigirse a los alumnos: con tranquilidad, sin perder los nervios, con comprensión y empatía, de principio a fin. Deben saber también cómo hablar con los padres, así como con el resto de profesores con el fin de que sean conscientes de los progresos del alumno, para que conozcan los ejercicios que mejor les funcionan y que sepan cuáles son tanto sus fortalezas como sus debilidades.

Sin alarmismo ni entusiasmo, hay que darse cuenta de que los alumnos disléxicos tienen un potencial tremendo que no está bien explotado, de modo que sus progresos se harán claramente visibles con la ayuda de un pedagogo paciente con una metodología adecuada.

El seguimiento es, por tanto, esencial para los alumnos, sobre todo a la hora de ganar confianza y de ser consciente de sus capacidades, su potencial y su evolución. Esta evolución depende, en gran medida, de la certeza que el alumno tenga en su progresión, y en esto el profesor desempeña un papel clave.

Ten paciencia con los alumnos disléxicos. Leer, escribir… Los alumnos disléxicos simplemente necesitan más tiempo y esfuerzo.

La figura del tutor (que a veces llega a ser hasta un guía espiritual) toma un lugar fundamental en la vida del alumno, sobre todo porque pasará muchas horas con él, guiándole y ayudándole. Los alumnos deben sentirse respaldados y apoyados para que su progreso sea más efectivo.

Como ves, frente a un alumno disléxico, no hay que alarmarse o ser fatalista. El profesor desempeña un papel de apoyo esencial, ya que le mostrará al alumno las bases y las herramientas necesarias para todo su proceso de aprendizaje y le guiará en su camino hacia el éxito.

¿Quieres saber también cómo dar clases a un alumno con dispraxia?

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