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Nuestros consejos para familiarizarte con el latín

Publicado por , el 22/06/2018 Blog > Apoyo escolar > Latín > Hablar y Escribir en Latín

«Es más fácil empezar que terminar» – proverbio latino

Plauto nos invita a comenzar nuestro aprendizaje del latín pero, ¿es posible terminarlo? ¡Tendrás que estar motivado!

Aprender a hablar y escribir es una empresa que requiere tiempo y motivación, incluso se puede decir que pasión. Puede que lo estudies en la universidad o lo estudiaste pero no lo recuerdas; o es más, que lo odiaste.

Pero, ¿por qué odiamos el latín? Porque no nos lo enseñan de una forma amena y divertida. La opción de aprender latín era más una carga que una oportunidad para la mayoría de los estudiantes.

Pero ¿y si si cambiamos los métodos de aprendizaje de la lengua de Cicerón?

Cómo aprender a escribir en latín

Aprender a escribir en latín ¡Olvida los viejos métodos!

Para aprender un idioma extranjero, es verdad que, la mayoría de las veces, es necesario aprender vocabulario y algunas reglas de gramática que pueden ser un poco aburridas. En el caso del latín, no te vamos a engañar, hay que hacer lo mismo. ¡Te lo advertimos desde el principio!

Usualmente aprendemos latín en secundaria o en la universidad, pero si quieres aprender por tu cuenta, algunas herramientas son esenciales.

Aunque aprender latín en línea de forma autodidacta puede ser una buena opción, te recomendamos que no dejes de lado los buenos libros de texto, que sean tradicionales ¡pero no demasiado! De hecho, la didáctica para aprender latín ha evolucionado desde el comienzo de su enseñanza. Hoy en día, es aconsejable seguir el mejor método para nosotros: el método del danés Orberg.

Este método está disponible en dos volúmenes y dos cuadernos de ejercicios:

  • Lingua Latina per se illustrata, Pars I: Familia Romana,
  • Lingua Latina per se illustrata, Pars II: Roma Aeterna,
  • Exercitia Latina Pars I,
  • Exercitia Latina Pars II.

Te aconsejamos que también inviertas en un diccionario, como el Diccionario de Latín-Español de Santiago Segura Munguía (entre los más vendidos en su género tanto en España como en Latinoamérica).

Este aprendizaje permite profundizar considerablemente tus conocimientos en latín sin tener que recitar listas de palabras latinas. Es una excelente manera de acercarse al latín como una lengua viva.

Para mejorar tu léxico en latín, siempre puedes hacer fichas de repaso. Es un método que funciona bastante bien siempre que repases con regularidad.

Además, la lectura de textos latinos es una excelente forma de comprender mejor los mecanismos de la lengua de Horacio, además de aprender la historia de la civilización romana. Recomendamos cuatro textos sencillos para comenzar:

  • Jacob’s latin Reader: primera parte y segunda parte;
  • Ritchie’s fabulae faciles;
  • De Viris Illustribus de Lhomond;
  • La Vulgata en latín.

Una vez que se conozcas las declinaciones y aprendas un poco de vocabulario, ¡es hora de practicar el arte de la traducción! Aprender a descifrar textos antiguos no es fácil ni se consigue de la noche a la mañana, por lo que es esencial empezar con textos sencillos.

Haz textos más complejos poco a poco e intenta entender el significado de las palabras en el contexto en lugar de buscar en el diccionario a la primera de cambio. No dudes en probar el método Assimil, ideal para aprender las declinaciones latinas, entender las letras del alfabeto latino o hacer una traducción al latín.

Cómo aprender a hablar en latín

Aprender a hablar en latín ¡Vamos a por un aprendizaje vivo!

Para aprender a hablar latín, evidentemente hay que conocer las reglas de pronunciación y acentuación del idioma, ya que para conseguir una comprensión rigurosa del latín, es obligatorio aprender a pronunciarlo. Primero, en latín debes saber dos cosas:

  • Todas las letras se pronuncian aparte de la H,
  • Una letra siempre se pronunciará de la misma manera.

Para entender mejor la fonética latina, podemos compararla con la española y las diferencias de pronunciación entre las dos lenguas:

  • La c sonaba como /k/ (oclusiva), como la voz española casa: cētera [kétera]. Incluso ante e, i y ante ae, oe, eu sonaba como /k/ hasta el siglo V d. C.
  • La g se pronuncia /g/, como en gato (oclusiva, velar, sonora), o como en águila (fricativa, velar, sonora): genus – generis [guénus – guéneris].
  • Como hemos dicho, la j no existe en latín clásico. En latín vulgar representa i: justitia en lugar de iustitia [iustítia] o [yustítia] (con valor vocálico de i ante vocal, y valor consonántico de i ante vocal).
  • La ll se pronuncia como una /l/ geminada o doble o entre vocales: puella [pwél-la], bellum belli [bél-lum bél-li]
  • ph se pronuncia /f/, como en anfibio (fricativo, interdental, sorda): amphibia [anfibia].
  • La q (se pronuncia [ku]) tenía antiguamente el sonido gutural /k/ ante las vocales o y u: pequnia [pekúnia] (‘dinero’). Modernamente, qu seguida de vocal representa un solo sonido: empieza por gutural sorda y termina como labial continua: quaestor [cuéstor]
  • La y solo se encuentra en palabras de origen griego. Corresponde al a u francesa o la ü alemana (se disponen los labios para pronunciar una u, pero se pronuncia una i): syllaba [sülaba].
  • La z se usa solo en palabras de origen griego: zōdiacus [tsodiákus] – zona [tsona].

Conocer el alfabeto fonético internacional (AFI) al aprender un nuevo idioma es una ventaja para asegurarse de pronunciar correctamente una palabra latina.

Además, está la cuestión del acento tónico, presente también en español. En pocas palabras, el acento tónico depende de la longitud de la palabra:

  • Para palabras de dos sílabas, el acento se sitúa en la primera: rosa, cogo, Roma;
  • Para palabras de más de dos sílabas, el acento tónico estará en la penúltima si es una sílaba larga (corona) o la antepenúltima para una sílaba corta (hominibus).

Suena complicado, pero con la práctica verás que la pronunciación se vuelve instintiva y ganarás fluidez a la hora de hablar en latín.

Las influencias y orígenes del alfabeto latino

La ventaja del latín es no tener que aprender un alfabeto nuevo. Aun así… Las letras romanas eran todas iguales a las nuestras (faltaban algunas), pero no se pronunciaban de la misma manera, como hemos comentado antes.

¿Cuál es el origen del alfabeto latino?

Hay que retroceder casi cuatro siglos antes de Cristo para observar las primeras huellas de una escritura, la de los sumerios. Usaron un alfabeto cuneiforme que fue tomado por los egipcios para la creación de los jeroglíficos. ¿Crees que no tiene nada que ver con nuestro alfabeto? ¡Pues sí! Las primeras escrituras creadas en Mesopotamia llevaron a la invención del primer alfabeto.

Pero primero, un siglo antes de Cristo, los fenicios transforman la escritura cuneiforme en una escritura adaptada que solo señala los sonidos consonánticos. Es un abyad que se extiende por el Mediterráneo y que permitirá a los griegos crear el primer alfabeto real basado en consonantes y vocales en el 850 a.C.

Los etruscos adaptan el alfabeto griego para crear el alfabeto etrusco, que usarán los romanos para escribir en latín. ¡Este es el camino hasta nuestro alfabeto!

El sistema de escritura de los romanos tenía solo 20 letras en su versión arcaica, por lo que el alfabeto romano era así:

A, B, C, D, E, F, H, J, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, X.

La V se pronunciaba también como la U o la W, por lo que servía como consonante y vocal a la vez, igual que la J, que también se pronunciaba como la I. No fue hasta la Edad Media cuando se añadieron estas letras para facilitar la comprensión de las frases. La G, la Y y la Z fueron tomadas de los griegos en el siglo III.

Por otro lado, el sistema de numeración latino también proviene del de los etruscos:

  • I: uno,
  • V: cinco,
  • X: diez,
  • L: cincuenta,
  • C: cien,
  • D: quinientos,
  • M: mil.

Hoy en día, los números arábigos han sido ampliamente adoptados y los números romanos solo se usan para designar reyes, siglos o partes de una obra.

La lengua materna de Ovidio se hablaba en la antigua Roma y se extendió a Hispania para dar lugar al castellano. Pero el latín dio origen a muchos otros idiomas, como el italiano, el francés, el portugués o dialectos como el catalán y el gallego. El dialecto toscano, el rumano o el romanche también tienen raíces en el latín.

Evolución del latín Hoy en día, el latín solo se habla en el Vaticano.

Consejos para aprender a escribir en latín

Aprender escribir en latín no debe ser algo elitista. El elitismo debe prohibirse en los diferentes idiomas que uno aprende. En la vida cotidiana, estudiar latín puede ayudarte en muchas áreas.

El latín es un tema interdisciplinario que te ayudará en otras materias: ayuda a desarrollar tu espíritu analítico y lógico gracias a la traducción del latín al español, permite conocer la historia romana, la geografía histórica y la mitología para adquirir cultura general y también podrás mejorar tus conocimientos en ortografía española, muy útil si quieres continuar tus estudios en letras clásicas o hispánicas.

Es cierto que el aprendizaje de memoria es obligatorio para memorizar las declinaciones latinas y ser capaz de traducir un texto sin consultar constantemente un diccionario. Pero aparte de eso, los profesores de latín tienden a ofrecer a los alumnos listas interminables de vocabulario, lo que hace que el latín no sea atractivo. Este tipo de enseñanza no es aconsejable; es mejor que las palabras nuevas se aprendan de una manera más lúdica e intuitiva.

Para que el latín sea interesante, hay que aprenderlo como una lengua viva, con práctica como se aprenden las ciencias, inventando diálogos vivos, representando obras de teatro… ¡Hagamos que esta lengua muerta vuelva a estar viva!

Aprender a escribir en latín también implica conocer el origen y la evolución de las palabras. Es un poco como hacer arqueología. Para escribir mejor en latín, es esencial entender literalmente la evolución de las palabras entre el latín y el español. ¡Es un estudio emocionante! Así, por ejemplo:

  • Los labiales b, p f y v experimentaron muchos cambios y se reemplazaron entre sí. Así, hibernum dio «invierno» y ripam dio «ribera».
  • Las consonantes oclusivas sordas latinas (P- T- C/QU) entre vocales (o entre vocal y L o R) sonorizan en castellano evolucionando respectivamente a (B-D-G/GU): sapere > saber; totum > todo; lacrimam > lágrima; aquilam > águila.
  • La F inicial latina normalmente da en castellano una H: ferrum> hierro

Por otro lado, el latín que se enseña a los estudiantes es la versión clásica y no su versión vulgar (el que hablaba el pueblo). El español es el resultado de una lucha entre el pueblo y los letrados, por lo que a menudo encontramos palabras con el mismo origen latino que designan dos cosas diferentes: porticum dio porche para el pueblo y pórtico entre los literatos, por ejemplo.

Para aprender latín también es fundamental dejar de lado la gramática española, sobre todo la construcción de las frases, para poder comprender mejor la gramática latina, su sintaxis y el uso del verbo latino. El latín puede hacer muchas inversiones de las palabras dentro de una frase y son las declinaciones las que dan el significado de la oración y no el orden de las palabras dentro de ella. Por ejemplo, aquí tienes seis formas de decir «el delegado envía al sirviente»:

  • Legatus mittit servum,
  • Servum mittit legatus,
  • Mittit legatus servum,
  • Legatus servum mittit,
  • Servum legatus mittit,
  • Mittit servum legatus.

Influencias del latín ¡En latín, hay muchos términos botánicos!

Consejos para aprender a hablar en latín

Es cierto que el latín es una lengua muerta, pero no en todos los campos y desde mucho menos de lo que pensamos.

El latín todavía se usaba en las universidades europeas de medicina hasta el siglo XX, solo el siglo pasado. La mayoría de los idiomas europeos derivan del latín, e incluso aquellos que no derivan de él contienen ciertas palabras que provienen de este idioma.

Pero el latín (latín vulgar o clásico) dejó de utilizarse en la vida cotidiana. Históricamente, corresponderá con el período entre los siglos VII y X: el Imperio Romano cae y otras influencias incitan a la formación de otros dialectos, por lo que las lenguas romances sustituirán al latín.

Afortunadamente, el latín ha logrado sobrevivir gracias a muchos países europeos que no quisieron abandonar el idioma. Continuó considerándose un lenguaje de eruditos.

Sin embargo, hoy en día se puede hacer que latín esté vivo de nuevo aprendiéndolo como una lengua viva.

¿Quieres convertirte en un orador como en los tiempos de Livio, Séneca, Homero o Escipión? Hay varias escuelas dedicadas al latín que lo hacen posible. Las iniciativas son en su mayoría extranjeras, pero lo que importa es que hoy en día se puede hablar en latín con personas de todo el mundo:

  • La Schola Latína Európæa & Úniversális: cursos para obtener un buen nivel de latín y para poder hablar en latín en cualquier ocasión. Es gratis y en línea, a través de su página web. Ten en cuenta que tienes que saber hablar inglés;
  • The Latinati Vivae Provehendae Associato e.V.: ideal para saber cuándo y dónde se celebrarán los próximos seminarios de latín, tanto cerca de donde vives como en la otra punta del mundo;
  • Nuntii Latini:para escuchar noticias en latín y perfeccionar tu acento latino;
  • La Societas Circulorum Latinum: para conversar en latín con otros entusiastas. En España encontrarás varias sedes, como en Madrid, Las Palmas…
  • La Fundación Melissa: situada en Bruselas, es ideal para tomar clases de latín inspiradas en el método Orberg y aprender a hablar en latín en poco tiempo.

Si la enseñanza de las lenguas muertas fuera similar a la de las lenguas modernas, los alumnos estarían un poco más motivados y el latín podría dejar de ser un idioma desaparecido.

¿Qué palabras o expresiones latinas seguimos utilizando en español?

Aunque se la conozca por ser una lengua muerta, lo cierto es que el alrededor del 70% del léxico español está constituido por palabras derivadas del latín. En menor medida, contamos con palabras de origen griego, germano o árabe. También tenemos un número de galicismos, italianismos, neologismos grecolatinos, americanismos y  anglicismos.

¡Qué léxico más rico y variado! ¿Verdad?

Pero, ¿cuáles son las palabras o expresiones de origen latino que se siguen utilizando en la actualidad?

Agenda, Curriculum vitae, Gratis, Incógnito, In fraganti oViceversa son muchas de las palabras que utilizamos prácticamente a diario, cuyo origen es latino.

Además de estas, existen otras que son muy utilizadas en la escritura. Por ejemplo: De facto (de hecho), Ad hoc (para un determinado fin), Dixit (dijo), Erratum (error), Stricto sensu (en el sentido estricto)… entre otras.

Y seguro que tampoco te son desconocidas algunas siglas latinas, sobre todo, si estás preparando o has tenido que redactar una tesis o disertación:

AA.VV: varios autores.

E.g.:exempli gratia, muy utilizado por los anglófonos, en español se usa más «por ej.».

Idem: lo mismo.

Nota bene: significa «observa bien». Para que el lector se fije bien en un aspecto sobre el que el autor llama la atención.

Sic: palabra latina que significa «así».

Las palabras y expresiones latinas están presentes en nuestro lenguaje diario. Sin ni siquiera darnos cuenta, hablamos utilizando palabras en latín.

Por último, además de los ejemplos anteriores, no podemos olvidar el gran número de palabras y expresiones latinas que se utilizan en determinadas disciplinas como la medicina o la música.

¿Te suenan estas?

Carpe diem: literalmente «toma el día», o lo que es lo mismo, «aprovecha el momento sin pensar en el futuro».

In situ: significa «en el sitio» o «en el lugar».

In vitro: literalmente, dentro del vidrio. La fecundación in vitro es un ejemplo ampliamente conocido.

Modus operandi: metodología, forma de hacer las cosas.

Statu quo: estado actual de las cosas.

 

Como comentábamos al principio del apartado, nuestro léxico castellano rebosa de palabras latinas. Sin darte cuenta conoces y utilizas muchas de ellas en tu vida cotidiana, y otras muchas en contextos más concretos como ensayos, artículos de periódicos o leyes. Esto hace que el latín, lengua muerta, esté más viva y presente que nunca.

 

 

 

 

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