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Cómo dar clases particulares a estudiantes de nivel universitario

Publicado por Daniela, el 25/04/2019 Blog > Apoyo escolar > Apoyo escolar para universitarios

 

“Se acabó el colegio, ¡ahora puedo hacer lo que quiera!”…No tanto.

 

Cuando estamos en el bachillerato, e incluso desde la primariaidealizamos la universidad como la materialización de la libertad que tanto anhelamos y como la oportunidad más importante de exploración de nuevas realidades tanto propias como ajenas, como una época en la que al fin podremos despedirnos de las restricciones del uniforme, una etapa en la que ya no nos van a tratar como a niños pequeños y en la que podemos expresarnos a través de nuestra indumentaria, un espacio en el que podemos salir de clase cuando queramos para tomar algo (mocaccino si eres primíparo, tinto cuando avanzas en tu carrera).

 

La universidad también representa la posibilidad de tomar decisiones –tal vez por primera vez- y escoger nuestros horarios, nuestros espacios y la forma en la que aprendemos. También hay un cambio en la forma en la que nos relacionamos con las personas alrededor: podemos dirigirnos a nuestros compañeros y nuestras compañeras de manera más libre y expresar nuestras opiniones de manera más contundente (sin decir que haya represión explícita en los colegios, algunas instituciones tienen ideologías y manuales de convivencia bastante estrictos), pero a la vez somos más vulnerables: somos jóvenes adultos o adultos jóvenes, pero puede que no estemos preparados para el trato que recibiremos de muchos. La relación con los profesores pierde un poco de su unilateralidad: siguen siendo moderadores y reguladores de sus clases, pero ahora podemos y debemos ser participantes más activos, ya no solo escuchamos lo que se nos tiene que decir, sino que ayudamos a construir las clases.

 

Si eres profesor particular de estudiantes universitarios o quieres empezar a enseñar en esta modalidad de apoyo escolar para la educación superior, esta última frase es algo que tal vez debas recordar. El papel de los profesores de este grupo generacional, ya sea que den clases en una institución o de forma particular, es sustancialmente diferente al del papel docente del colegio. En este artículo, describimos los retos de la educación superior para los profesores particulares y posibles estrategias para salir victoriosos de estos retos.

 

Retos de la universidad

colegio vs universidad Los espacios son más libres y abiertos, y la comunicación con otros estudiantes y profesores se puede dar de forma más orgánica, menos acartonada, pero el ritmo de las clases es más acelerado

Para empezar, debemos descomponer los cambios y analizar los retos que se presentan en la universidad tanto para profesores como para estudiantes, entre los cuales encontramos:

  • Las clases van más rápido: tal vez este es el cambio más perceptible y el reto primordial para quienes ingresan a una universidad por primera vez. Puede que los profesores y las profesoras expliquen más de una vez, pero el ritmo es mucho más acelerado. La frase “esto lo deberían saber al derecho y al revés” es recurrente, y es posible, casi seguro, que los y las estudiantes sin importar la carrera necesiten tomar clases particulares para nivelarse y no quedar rezagados.
  • Los horarios son diferentes: por lo general, las clases no se reciben en una sola parte del día (en el día o en la tarde) como en el colegio. Lo más probable es que queden ‘huecos’, es decir, horas libres entre clases, que pueden ser productivas o tediosas según como el o la estudiante los utilice. De todas maneras, es mejor evitar muchos huecos en la jornada en tanto sea posible. Si no hay de otra, las universidades ofrecen programación cultural o académica para aprovechar estas pausas. Son tal vez las experiencias más placenteras de la universidad: la oportunidad de crecer en diferentes áreas intelectuales y artísticas que trascienden lo académico. Claro está, estas actividades se disfrutan más cuando se han terminado todos los deberes.
  • Las evaluaciones son más espaciadas y más especializadas: en la universidad, las evaluaciones se hacen para evaluar bloques grandes de información y tienen porcentajes altos en la evaluación. Por supuesto, también hay trabajos, proyectos de aula y un seguimiento compuesto por asistencia y desempeño en clase que constituyen un porcentaje importante de la evaluación del curso, pero los parciales y los finales son decisivos para el resultado. Lo más conveniente es acudir a un profesor particular para prepararte y no tener que repetir la materia.
  • Las dinámicas de las aulas son diferentes: son mucho más orgánicas y tienen menos restricciones. Se dialoga y se discute más, pero hace parte del proceso de formación. No te van a mandar con una nota para tus papás si llegas tarde, pero trata de no ser quien siempre llega tarde e interrumpe todo. Puedes salir a tu antojo, no hay que pedir tantos permisos, pero usa este nuevo poder con responsabilidad: si sales de clase con frecuencia, te vas a perder de información valiosa.
  • Estás en contacto con muchas distracciones y te expones a más peligros: este es un punto delicado para el que ningún colegio te puede preparar. La falta de supervisión parental o docente constante puede conducirte a actividades no muy recomendables y hasta peligrosas que son recurrentes en algunos espacios que se abren para ti en las universidades. Si eres estudiante, sabemos que nadie puede impedirte disfrutar de las experiencias que normalmente se viven en esta etapa, pero pregúntate si lo que vas a hacer vale la pena lo suficiente como para desviarte de tus estudios y de tus metas.

distracciones vs estudio Está bien disfrutar de los nuevos espacios de esparcimiento que ofrecen las universidades, pero con mesura y, sobre todo, con responsabilidad.

 

Claves para darle clases efectivas a los universitarios

clases auditorios universidad Las clases de los primeros semestres suelen ser en auditorios y más impersonales que las del colegio. Debes preparar a tus estudiantes para aprender de manera efectiva en estos nuevos escenarios.

 

No existen fórmulas mágicas para darles clases a todas las personas que empiezan este decisivo proceso, pero puedes aplicar algunos de estos consejos –o todos- en tus clases particulares:

  • Explica todo a un ritmo adecuado: con adecuado nos referimos a una velocidad lo suficientemente pausada para que tus estudiantes entiendan lo que quieres explicarles, pero no tan parsimoniosas que a los estudiantes les cueste adaptarse al ritmo acelerado de las aulas de sus clases regulares del que hablamos hace algunas líneas. No se trata de dejar lagunas en las explicaciones: de hecho, parte de tu labor es deshacer estas lagunas, pero debes encontrar un balance entre el ritmo más lento del colegio y la celeridad en la presentación de los contenidos de la educación superior. Puedes empezar con calma e ir aumentando de velocidad cada vez.
  • Fomenta la autonomía de tus estudiantes: trata de dar tus clases utilizando el método inductivo socrático para la enseñanza de filosofía llamado mayéutica, pero adaptado y replicable en contextos pedagógicos. Consiste en hacer preguntas correlativas al tema en cuestión específicamente diseñadas para llevar a tus estudiantes a las respuestas. Lo que se pretende es motivar a los y las estudiantes a desarrollar capacidades y proporcionar las herramientas necesarias para tomar buenas decisiones académicas y personales de manera autónoma: cuando estamos en la universidad, te enfrentas con elecciones de todo tipo, y enseñarle a tus estudiantes la forma de llegar a las decisiones correctas es mucho más valioso que darles las respuestas. El aprendizaje no solo es resultado, el proceso es igualmente importante: casi siempre, los buenos resultados y las buenas elecciones son el producto de procesos autónomos y adecuados de toma de decisiones.
  • Comparte tus consejos de estudio en la universidad: la idea es compartir tu aprendizaje personal con tus estudiantes sin que se convierta en el eje central de la clase. Nada más molesto y menos profesional que un profesor o una profesora que se pase toda la clase contando sus anécdotas universitarias que no vienen al caso. Si bien es cierto que, de vez en cuando, surgen recuerdos que vienen a colación, los productos de esas anécdotas son mucho más provechosos para tus estudiantes. Por ejemplo, si en la universidad te pasó muchas veces que dejaste tus apuntes en casa y no pudiste estudiar como tenías pensado, enséñale a tus estudiantes a tomar fotos en su celular (es muy difícil que olviden su celular), tomar notas documentos en Drive, o a digitalizar sus apuntes más importantes.
  • Enséñales a tomar notas: retomando las últimas líneas, creemos que aprender a tomar notas es una de las habilidades más importantes que se pueden aprender en o para la universidad. Como tal vez recuerdes de tus años universitarios, no se trata de escribir por escribir, es más bien sintetizar información en frases cortas, anotar lo que tu profesor o profesora repiten con más frecuencia o lo que expresamente señalan como importante y graficar de un modo claro lo que tal vez nos cuesta expresar con palabras.
  • Trata de desarrollar su sentido crítico: más allá de lo académico, el papel del docente muchas veces es ayudar a sus estudiantes a tener una opinión propia y a tener argumentos para construir y sustentar su forma de pensar. Muchos podrían pensar que esto significa formar personas conflictivas que sienten que deben defender o justificar lo que piensan en todo momento o ante todo el mundo para impresionar, pero en realidad el criterio, al igual que otras dimensiones personales, casi siempre son ejercicios que nacen de un respeto y ecuanimidad internos.
  • Practicidad ante todo: todos los aditamentos que se le ponen al estudio son mucho más comercio o vanidad que cualquier otra cosa. Lo que queremos decir es que mientras menos trabas se le pongan al aprendizaje, mejor. En este punto, cada estudiante debe encontrar, con ayuda de su profesor, la forma de simplificar las cosas y en este punto debe preguntarse si realmente necesita todo lo que cree que necesita. Como docente, consideramos que es buena idea enseñarle a tus estudiantes a optimizar sus recursos y su tiempo: mostrarles cómo emplear abreviaturas, a subrayar solo más importante en los textos, instarlos a conseguir un buen computados que puedan llevar a todas partes y un celular con buena capacidad de almacenamiento o conseguir una memoria SD, recomendarles los cuadernos cinco-,materias (no uno por cada materia), enseñarles pragmatismo en la indumentaria (es muy difícil estudiar si se siente incomodidad de cualquier tipo), son consejos que parecen evidentes o muy simples, pero que hacen la diferencia entre un paso ameno por la universidad y un recorrido tortuoso y dispendioso por esta etapa tan importante de la vida.

 

Herramientas que puedes enseñarle a tus estudiantes universitarios:

bibliotecas universidades Enseñarle a tus estudiantes a utilizar los recursos físicos y virtuales de las bibliotecas es de lo más valioso que puedes transmitirles.

Es probable que tus estudiantes ya tengan algunas de estas herramientas dominadas, pero hay otras que muchas veces pasan desapercibidas y sólo se presentan en poco populares inducciones. Aquí reunimos algunas que nos ayudaron mucho en nuestro paso por la universidad:

 

  • Organizadores, planificadores y calendarios: la organización es la base de todo e ingresar todos los trabajos, talleres, proyectos y parciales en el momento en el que se nos asignan evita los dolores de cabeza y los resultados mediocres de trabajos de último minuto.
  • Mapas mentales: herramientas como CMap Tools o Mindmeister pueden ser herramientas buenísimas para estudiar para un parcial, no solo cuando nos ponen a hacer un mapa conceptual para una materia.
  • Cómo explorar bases de datos virtuales: muchos estudiantes ignoran que sus universidades tienen convenios con bibliotecas de otras instituciones o tienen acceso a material exclusivo a través de sus plataformas virtuales. Puedes enseñarle a tus estudiantes haciendo uso de ellas, lo cual puede motivarlos a que ellos las utilicen también.
  • Bancos de libros gratuitos online: muchas universidades ofrecen libros virtuales gratuitos. La Universidad Nacional, por ejemplo ofrece títulos en diferentes áreas de forma completamente gratuita.
  • La clasificación Dewey para bibliotecas: si el o la estudiante no alfabetizó en biblioteca, es probable que se pierda buscando un libro. La clasificación del material bibliográfico responde a un orden bastante lógico y si les das una pequeña inducción sobre cómo localizar libros según este sistema, vas a abrirles las puertas a muchos tesoros que aún no están en Internet.

La enseñanza en niveles universitarios, como puedes ver, tiene que ver más proporcionar herramientas para el trabajo autónomo de los estudiantes. ¿Qué te gustaría agregar a este artículo? ¿Piensas que estás preparado para dar clases a estudiantes de nivel universitario?

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