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Papel de los profesores particulares en etapas de guardería y en preescolar

Publicado por Carlos, el 25/04/2019 Blog > Apoyo escolar > Acompañamiento docente particular para los más pequeños

 

Al escuchar a algunas personas que se han dedicado a la docencia, una de las motivaciones iniciales es poder interactuar con los más pequeños, ser partícipes y protectores de la inocencia y dulzura de este grupo generacional, pero es una responsabilidad mucho más grande de lo que parece.

 

La educación, ya sea en primaria, bachillerato o universidad, ha evolucionado mucho desde hace varias décadas: en el caso de los niños y las niñas menores de 6 años, ya no se trata simplemente de supervisarlos para que no se hagan daño o de hacer tiempo hasta que sus padres o madres les recojan. Muchos estudios han demostrado la importancia medular de incorporar diferentes tipos de conocimientos básicos en los métodos didácticos de enseñanza que generalmente se emplean para esta etapa, ya sea en instituciones . Por ejemplo, enseñar nombres propios a través de ayudas visuales, comportamientos de índole social a través de canciones, colores y números con juegos de mesa son algunas de las prácticas más populares, pero cada vez se hacen más creativas.

 

Por esta razón, SuperProf dedica este artículo a la enseñanza preescolar particular y sus dimensiones más importantes para todas las personas interesadas en dedicarse a proporcionar educación y cuidados de niños y niñas en etapas previas a la primaria.

 

Diferencias entre guardería o preescolar

guardería vs preeescolar Las guarderías se concentran en la custodia y cuidado del niño o niña; las instituciones preescolares buscan instruir en saberes básicos antes de enfrentar a los niños y a las niñas con el mundo académico

Primero, debemos establecer las diferencias entre estos dos tipos de instituciones que, aunque muchos confundan, tienen diferencias clave:

  • Para empezar, las instituciones preescolares tienen un enfoque principalmente educativo y se concentran en el desarrollo de capacidades que serán de gran importancia en la siguiente etapa del niño o la niña, es decir, la primaria; las guarderías, por otra parte, proporcionan servicios de acompañamiento, asistencia y custodia para los niños y las niñas durante las horas que sus padres y madres no puedan hacerlo.
  • Las instituciones preescolares generalmente atienden a la población infantil de los 2-3 a los 6 años; las guarderías generalmente atienden a la población infantil desde los 0 a los 5 años (casi siempre desde que la madre termina la etapa de lactancia y/o debe volver a su trabajo, no inferior a 6 meses). La edad máxima para ingresar a una guardería varía, pero cuando los niños empiezan la primaria casi siempre hay alguien en casa que se encarga de sus cuidados así como de ayudarles con sus deberes, probablemente un miembro de la familia o un profesor particular que brinda acompañamiento integral profesional.
  • Los horarios de las instituciones preescolares son más limitados, casi siempre son de 2 a 4 horas, mientras que las guarderías tienen horarios muy diversos dependiendo de las necesidades y posibilidades de los padres, las cantidad de horas que trabajen y de la porción del día en la que estén ocupados. Por ejemplo, en Palmira, Valle y en el sector de Chapinero en Bogotá hay guarderías nocturnas para los padres que trabajan en las noches; los hogares infantiles del ICBF, los cuales se ajustan a la definición de guardería, funcionan 5 días a la semana y tienen una jornada de cuidados de 8 horas máximo; otras ofrecen servicios durante los fines de semana.

 

Cómo prepararte para enseñarle a los más pequeños según la institución

requerimientos según campo acción El trabajo personalizado con niños y niñas menores de 6 años requiere el desarrollo y conjugación de habilidades muy particulares según el campo de acción y las necesidades particulares de cada niño o niña, o de cada grupo infantil

En el primer punto del segmento anterior se estableció la diferencia primordial entre guarderías e instituciones preescolares. Por tanto, si quieres dedicarte a las clases particulares para niños y niñas en etapas tempranas de formación, el enfoque que debes darle a tu preparación es levemente diferente y debe corresponder a una de esas dos modalidades de primera educación; es decir, debes preguntarte si quieres cuidar o si quieres enseñar. En Colombia hay varias universidades que ofrecen programas para cada respuesta.

 

  • Si te inclinas más hacia los cuidados, debes estudiar una carrera de atención integral a la primera infancia, un título de estimulación temprana o estudiar para adquirir competencias auxiliares en el cuidado infantil.
  • Si tu vocación apunta más a la enseñanza, debes contar con un título en pedagogía infantil, los cuales pueden centrarse en núcleos básicos correspondientes a diferentes áreas de formación.

 

Con esto no queremos decir que estas dos modalidades sean excluyentes: si decides dedicarte al cuidado, debes saber algo de pedagogía; si te dedicas a la pedagogía, debes saber cómo prestar cuidados mínimos. En ambos casos, las condiciones particulares del infante o del segmento de la población infantil al cual se quiere enseñar o al que se quiere cuidar, determina las credenciales adicionales necesarias que debe adquirir el o la docente: por ejemplo, la educación o los cuidados de los niños y las niñas de comunidades vulnerables que vivieron el conflicto armado no son iguales para niños y niñas de las mismas edades que vivan en entornos relativamente estables y pacíficos.

 

Qué se le debe ‘enseñar’ a los niños y niñas antes del colegio

bebés primeras enseñanzas Las habilidades para comprender su mundo y cómo interactuar en él son las principales enseñanzas que se le pueden dar a los más pequeños

 

Como se estableció al inicio de este artículo, la enseñanza de niños y niñas menores de 6 años puede ser mucho más compleja de lo que parece: no se trata de conocimientos muy avanzados, pero es un reto más grande porque se establecen las bases de los aprendizajes que se avecinan, la forma de relacionarse con otras personas por fuera de su núcleo familiar y la aproximación que estos futuros estudiantes y futuros adultos le darán a su estudio.

 

Según expertos en pedagogía para la primera infancia y los resultados acumulativos y evolutivos de esta ciencia y práctica educativa a nivel mundial, existen competencias básicas que se deben promover dentro de las instituciones para niños y niñas que se inscriban es esta etapa, y todas ellas apuntan a un concepto llamado desarrollo, el cual tiene una definición muy precisa al aplicarse a este campo:

 

Qué es el desarrollo aplicado a la enseñanza de la primera infancia

 

Es un proceso de desempeño individual y diferenciado en el que cada niño y cada niña descubre, crea y desenvuelve competencias y reúne experiencias a través de las cuales descifra, reorganiza e interviene su mundo. Se trata de procesos muy personales para los cuales no se puede establecer un inicio, una duración o un final, pero que se pueden propiciar y llevar a buen término a través de actividades puntuales. El desarrollo se caracteriza por ser universal, secuencial, jerárquico y dinámico.

 

Competencias básicas que deben promoverse en la educación de la primera infancia

competencias básicas primera infancia El reconocimiento de sí mismo y el control de su cuerpo, la forma de relacionarse con otros adecuadamente, la identificación de objetos, personas, espacios y la capacidad interpretativa para la solución de problemas -ya sea inmediatos, cotidianos y progresivamente más complejos- son algunas de las competencias básicas que se deben desarrollar durante el acompañamiento personalizado o durante el apoyo escolar particular

Dentro de las competencias que como profesor o cuidador particular de niños y niñas debes procurar que adquieran, la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de México expone las siguientes:

  • Competencias cognoscitivas y organizadoras: estas se refieren a la capacidad del infante para establecer relaciones con su mundo, su capacidad de clasificarlo y descomponerlo, lo que posteriormente le permitirá entenderlo y proponer soluciones adecuadas a problemas de diferente índole. En consecuencia, al desarrollar estas competencias, los niños y las niñas tendrán herramientas primordiales para interactuar con y en su entorno con mejores resultados. Las actividades en las que se fomente las capacidades de interpretar, distribuir y manipular el espacio de manera lógica y conveniente para un buen desempeño de labores, como ordenar figuras, clasificar colores, identificar y nombrar miembros de la familia y de la comunidad, clasificar objetos por sus tamaños, identificar fenómenos e ir aprendiendo su incidencia en nuestras vidas (la lluvia, sus beneficios y otras consecuencias) pueden ser muy provechosas. No se trata de convertirlos en obsesivos del orden o en imponer ideas obsoletas y subjetivas sobre disciplina, se trata más bien de proporcionar las herramientas para que, por su cuenta, aprendan a utilizar mejor su cerebro y a desarrollen una relación sana con los espacios y sepan ordenar sus ideas y conjuntos desde pequeños. El siguiente conjunto de competencias también es importante para desarrollar relaciones de comprensión y de orden con el entorno, pero a un nivel más profundo.
  • Competencias comunicativas y lingüísticas: este tipo de competencias comprenden la efectividad en la emisión de contenidos verbales y no verbales, todo lo que significa lenguaje. Los niños y las niñas empiezan por emitir sonidos que responden a impulsos primarios, luego monosílabos, luego palabras sueltas y posteriormente enunciados completos para referirse a fenómenos o manifestar pensamientos más profundos. Por esta razón, y aunque sea muy tierno escucharles equivocarse cada vez que piden comida o cuando llaman a un animal por un nombre equivocado, para garantizarles un mejor desarrollo de este tipo de competencias y sus derivadas, es mejor ayudarles a desarrollar el lenguaje de manera adecuada y oportuna. Se trata de que cada niño y niña sepa aplicar las diferentes funciones del lenguaje (informativa, instrumental, imaginativa, heurística, regulatoria y personal) en su entorno. La repetición, el canto y las ayudas visuales son de gran ayuda para la adquisición de estas competencias. Si se puede trabajar conjuntamente con los padres en este sentido, ¡genial!
  • Competencias motoras: a través de estas competencias, se busca que niños y niñas aprendan a controlar los movimientos de su cuerpo y su desempeño espacial basado en la comprensión de las dimensiones y distancias. Para desarrollar este tipo de competencias se recomiendan actividades en las que se deba identificar partes del cuerpo y relacionarlas con alguna acción o algún movimiento. En este conjunto de competencias también se incluyen las habilidades para crear figuras con las manos, para utilizar diferentes implementos o herramientas y para plasmar realidades en creaciones artísticas en la que sepa distinguir cuánto de ello corresponde a lo que ve y cuánto es producto de su imaginación.
  • Competencias socioemocionales: se caracteriza por la capacidad del niño o de la niña de reconocerse y describirse a sí mismo, y de interactuar con otros de manera sana. Esto también incluye la capacidad de autocontrol, el establecimiento y práctica de conductas sociales propias de su entorno y la capacidad de relacionarse y trabajar con otros en actividades grupales. Es tal vez el conjunto de competencias más polémico: muchas corrientes difieren sobre lo que significa un desarrollo emocional sano, para unos es más libre, para otros es más restrictivo. Nosotros pensamos que se trata de ayudarle a los niños a encontrar un equilibrio emocional producto de la búsqueda de bienestar y del respeto por el otro. Enseñarles a los niños y a las niñas a comunicarse de manera respetuosa, sin represiones, pero con límites puede ser mucho más sano que simplemente obligarles a guardar silencio o permitirles expresar cualquier cosa sin consideraciones por los otros. De igual manera, diseñar espacios y actividades grupales en los que puedan entender que tienen un papel en la sociedad y en la consecución de metas más grandes, es algo que no solo ayudará los pequeños, sino también a los grupos a los que pertenece.

 

Como ves, el apoyo escolar y el acompañamiento o cuidado particular de niños y niñas no es tan sencillo como parece, pero estamos seguros de que debe ser uno de los trabajos docentes más satisfactorios. Según tu experiencia, ¿cuál es el reto más grande en la enseñanza o acompañamiento a niños pequeños? ¡Cuéntanos!

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