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Destrezas y cualidades de un profesor a domicilio

Publicado por Jose, el 27/03/2019 Blog > Apoyo escolar > Habilidades y superpoderes de un profesor particular

«La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor», escribe Paulo Freire. Puede que esta frase te dé una idea de por qué has tomado la valiente decisión de enseñar a través de clases particulares.

Puede que para ti sea nada más que un trabajo adicional para hacer un poco más de plata, pero para muchos es su vocación principal. No es un secreto que no puedes convertirte en un profesor particular de la noche a la mañana… y salir ileso. La docencia es una profesión exigente que te contamina de una profunda responsabilidad: eso sí, casi siempre te recompensa con gratificación y un cariño incondicional a la enseñanza. Para eso podríamos traer otra frase de Freire: “Educar es impregnar de sentido todo lo que hacemos en cada momento”.

Enseñar es la profesión indispensable El escritor norteamericano John Steinbeck decía:  «La enseñanza puede ser el más grande de los artes ya que el medio es la mente y espíritu humanos”.

Pareciera obvio que hay que tener un montón de libros leídos para poder transmitir una pequeña parte de todo ese conocimiento que aprendimos en noche de trasnocho en la universidad. Pero no es así. La pedagogía casi siempre se vuelca en nuestras capacidades humanas. Por supuesto que la experiencia y el recorrido que tengamos en una materia van a ser decisivas en nuestro desempeño como profesores particulares, pero de nada sirve hablar un nivel nativo de inglés si no estamos dispuestos a compartir, escuchar y dialogar con los estudiantes.

Simpatía por el conocimiento

La fórmula “matemática” del apoyo escolar es bastante simple: supone un intercambio entre dos partes que se colaboran mutuamente. Si repasamos nuestras clases de biología del colegio, nos acordaremos del “mutualismo” entre animales; la docencia tiene algo de eso. Es algo tan simple como cooperar y retribuir. La labor docente no se ciñe a un espacio tan diminuto como el salón, pues, las experiencias de vida no caben en tres o cuatro hojas del programa de una clase. Uno se forma en la práctica de formar al otro.

La educación particular tiene además un ingrediente adicional: muchas veces el estudiante es quién toma la decisión de recibir apoyo. En Colombia, la escolaridad cada vez logra cubrir más jóvenes de forma obligatoria. Pero el apoyo escolar a domicilio es muy distinto. Necesariamente hay una dificultad o un reto que debemos ayudar a superar como docentes. Como si fuéramos también entrenadores. Las metas pueden ser tan simples como mejorar las notas, o tan dificultosas como lograr pasar a una universidad de alta demanda a nivel nacional. Así que el gusto y la búsqueda por recibir nuevos conocimientos está atravesada por motivaciones y realizaciones personales que solo entenderemos una a una.

Entrenar a tus alumnos requiere dedicación y método El profesor particular tiene la misión de entrenar diariamente, no solo si se dedica a aptitudes físicas y artísticas, sino que deben ejercitar día a día su comprensión, su oralidad y  pensamiento lógico.

Aunque el estudiante exija únicamente una formación en álgebra, debemos estar listos para enseñar cualidades de todo tipo: responsabilidad, disciplina y hasta tolerancia y sinceridad.

La docencia es una profesión muy celosa: te va a pedir que te guste, o incluso, ¡que ames lo que haces! De lo contrario va a castigarte con un desempeño fatal. Los estudiantes pueden notar fácilmente cuando su maestro solo está tratando de cumplir una responsabilidad. Va a ser muy difícil disimular entrega y vocación por ayudar cuando esta cualidad realmente no se nos da. Aunque planeemos las clases, ensayemos los ejercicios, no se puede actuar ninguna de éstas cualidades humanas.

La docencia no puede jamás convertirse en rutina, o los alumnos van a notar que empiezas a arrastra lo pies y a recitar libros de memoria. Los profesores somníferos, aburridores y cansones son un síntoma claro de la incapacidad de trasmitir un conocimiento. La docencia es casi como un idioma nuevo en el que debemos aprender a hablar con las señas de la empatía.

Es común que la primera clase particular se gratis para los alumnos porque se trata demostrar que somos la ayuda indicada para asumir los retos decisivos en la vida de los alumnos. Puede que de ello dependa que ellos consigan un trabajo, una beca o una oportunidad en el extranjero. Para desventaja de los malos profesores: es muy fácil intuir cuando alguien realmente es apasionado por enseñar. No hay que ser un ducho en pedagogía para darse cuenta de un profesor que no es bueno para su trabajo: esto se debe a que la docencia es una labor fundamental que ha estado en la vida de todas las personas. Todos hemos tenido, mal que bien, la experiencia de aprender. Y sabemos cuándo alguien lo hace bien.

Si bien no se trata de sonreír todo el tiempo, hay varios indicios que nos permiten ver si realmente un profesor está inmerso en la enseñanza.  Partiendo por el entusiasmo, no hay que pensar que estamos recreando una fiesta de cumpleaños. Basta con que los alumnos se den cuenta de la importancia que tiene cierta materia en nuestra vida. Si hemos dedicado tiempo, dinero y esfuerzo por aprender un idioma, hay que demostrarles lo interesante que ha sido para nosotros, las oportunidades que nos ha abierto. Dejarles ver las razones por las que escogimos aprender resulta bastante útil darles pistas de su propio proceso de formación.

Por extraño, rimbombante y abstracto que suene, la educación consiste en dar herramientas para la libertad. No puede convertirse en una carga, en un tedio que invite al alumno a no volver a querer aprender nunca más. Debemos mostrarles las aplicaciones de lo que enseñamos, de cómo hasta la “poesía medieval” tiene una utilidad en el amor.

El semblante de un profesor particular

Por si fuera poco, al cariño por la docencia se suma un semblante adicional que debe tener todo profesor particular: la metodología. Aunque es una palabra bastante organizativa, en la metodología también se incluye la paciencia, la perseverancia, la constancia y la responsabilidad.

¿Ya tienes claro si necesitas diplomas para dar apoyo escolar en Colombia?

Un elemento como la paciencia puede ser decisiva en un profesor que trabaja en modalidad particular. Son varios los casos de padres que optan por el aprendizaje en casa debido a su desilusión del sistema escolar. Un profesor a domicilio debe estar en la capacidad de ofrecer una alternativa pedagógica a un sistema en crisis. Es un hecho que los colegios en Colombia están llenos de profesionales mediocres que no suplen la peculiaridad de todos los alumnos. La fortaleza del apoyo escolar a domicilio recae en saber resolver las deficiencias de un foco tan grande de problemas como la escuela.

La docencia enseña la paciencia con el tiempo, tampoco te apresures mucho ¡No hace falta que medites todos los días! La paciencia es una cualidad humana adquirida en la escucha. Eso sí, no está de más hacer un poco de yoga.

La paciencia es el as bajo la manga de todo profesor particular.  Es una habilidad fundamental que te ayudará a ofrecer un seguimiento humano y comprensivo de las frustraciones y fracasos académicos que pueda tener un estudiante. Todos los alumnos, en teoría, “presentan una discapacidad”, debemos entender cada proceso de aprendizaje en su singularidad.

La paciencia es una  herramienta doble,  pues, nos constituye como mejores pedagogos a la vez que nos da una cualidad para perseverar frente a nuestras propias falencias como educadores.

Ahora, la impaciencia es un síntoma que se deja ver. Un docente que se apresura por mostrar resultados con cuestionarios, notas, exámenes, está buscando pruebas de un proceso que no existe. Podemos aplicar evaluaciones todos los días, pero solo obtendremos fracasos. Es importante dar un tiempo para descubrir al alumno: cuales son las cualidades que tiene a su favor, y solo entonces, podemos pensar en cómo aprovecharlas para enseñarle el tema de nuestra materia. La pedagogía casi siempre es un ejercicio de adaptabilidad. Nosotros debemos aprender a mimetizar el conocimiento para que lo estudiantes puedan asimilarlo fácilmente.

La enseñanza particular, a diferencia de la educación escolar, exige la personalización del conocimiento. Ahí es donde parece otra de nuestras mejores aliadas: la creatividad y el ingenio.

Cuando llega la hora de inventar tu propia didáctica, solo tu propia creatividad te puede salvar. Acá encontrarás la historia de un profesor de la Universidad de Misisipi que enseña sus clases de historia con videojuegos.

Jamás hay que subestimar el juego a la hora de aprender «Me cansé de estar atrapado en el desdén, sobre todo porque sé que muchos estudiantes llegan a la universidad interesados en la historia precisamente porque han jugado con videojuegos…» Nicolas Trépanier

Los ejercicios interactivos, los soportes divertidos y el juego jamás deben subestimarse a la hora de enseñar, ¡ni siquiera nivel universitario!

¿Conoces toda la diversidad de clases que existen en el apoyo particular? Si no, te invitamos a leer nuestro blog. 

El camaleón de las clases a domicilio

Cuando decidimos empezar a ser profesores a domicilio debemos lograr una habilidad camaleónica: mimetizarnos y adaptarnos a las situaciones dificultosas de la enseñanza.

Así seas profesor de tango, o de cálculo, se trata de una modalidad particular. Mientras que un profesor en un centro educativo tiene la responsabilidad de acoplarse a treinta estudiantes, la responsabilidad de un profesor a domicilio es llevar varios procesos por separado. Debes entender como acoplarlos y seguirlos de la manera más eficiente.

Por ende, aunque tengas que enseñar el mismo tema a cinco estudiantes distintos, el método tendrá que variar. Adaptación y mimetismo a las peculiaridades de cada uno de los alumnos. Por ejemplo, si vas a enseñar cálculo, puede que tengas un estudiante que siempre haya tenido dificultades con las matemáticas desde la primaria, mientras que otro simplemente quiere un refuerzo para su ingreso a la carrera de ingeniería.

¿Ya tienes claro cuento puedes cobrar por tus clases?

Un profesor debe aprender a traducir el conocimiento al lenguaje de la empatía El maestro es un «traductor de conocimientos». Y para eso hay que empezar a hablar el lenguaje de los alumnos.

Como camaleón debes estar dispuesto a adaptarte cualquier color que te pidan tus alumnos: no siempre vas a enseñar a personas con los mismos recursos, la misma formación y los mismos privilegios. La educación a domicilio es bastante heterogénea en ese sentido.

El profesor a domicilio: un ser social

Otra de las directrices de un profesor a domicilio es la de adquirir sociabilidad profesional. ¿Qué quiere decir esto? Se trata de desarrollar una habilidad para crear relaciones de respeto y de cooperación con los alumnos, y por supuesto, con sus padres. Estos últimos son aliados fundamentales en la formación de cualquier proceso.

La comunicación jamás debe dejarse a un lado, debe mantenerse siempre como una prioridad en el aprendizaje. No se trata de hablar por hablar sino sí de fortalecer la confianza, porque solo en un diálogo sincero podrás ver claras las dificultades de tus estudiantes.

Veras que en la medida en que avancen las clases, aparecerán problemas con los estudiantes. ¡No vayas a salir a correr! Es completamente natural. Si se ha forjado una relación lo suficientemente honesta, maestro y estudiante van a ser capaces de hablar los problemas y llegar a  una solución lo más clara posible.

Ahora, no involucres directamente a los padres si es posible hablar directamente con los alumnos. Oír de primera mano sus problemas con el aprendizaje será la manera más efectiva de superar las dificultades. Hay casos en que los alumnos se encuentran bajo altos niveles de presión y decepción personal; es frecuente cuando se preparan para exámenes de ingreso a la universidad. En esas circunstancias deben fulgurar tus capacidades personales para invitarlos a que abandonen el pánico a cambio de la paciencia y la confianza en su disciplina.

¿Ya tienes claro como reunir a tu primer grupo de estudiantes?

La docencia requiere casi tanto como practicar un arte marcial, ¡disciplina y constancia! La pedagogía es una disciplina que, como el Aikido, busca siempre el conflicto y la reconciliación entre maestro y alumno.

Como te estarás dando cuenta, un profesor a domicilio es muchísimo más integral de lo que parece. No es solo un profesor dando vueltas por toda la ciudad. Sus habilidades pedagógicas son drásticamente diferentes. Acá podrás encontrar las cualidades indispensables para enseñar en pleno siglo XXI.

¡Ánimo! A medida que empieces a enseñar vas a darte cuenta del intercambio tan importante que estás haciendo. Tus alumnos te van a formar poco a poco en tu metodología, tus cualidades humanas, tu capacidad para adaptarte y para dialogar con ellos. La mejor escuela de maestros es aquella en la que puedes formarte al mismo tiempo que estás enseñando. Superprof te abre las puertas a pasar por este enriquecedora experiencia.

Si te sientes listo para empezar, no dudes en consultar nuestro pequeño manual del profesor particular.

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