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Aprender chino en Cali, tan facilito como aprender a bailar salsa

Publicado por Jose, el 09/07/2019 Blog > Idiomas > Chino > Oiga, mire, vea, vengase a Cali para que aprenda… chino

Día a día son más los colombianos que fijan la mirada en el país asiático para seguir la vida: estudiantes, empresarios, viajeros y comerciantes. De acuerdo con el Ministerio de Educación de China, cerca de medio millón de estudiantes internacionales se formaron en sus universidades durante el 2017, lo que es nada menos que un incremento del 10% con respecto al año anterior, una cifra del 300% desde 2005. Aprender mandarín es el paso más contundente que puede hacerse al frente para cruzar el pacífico y trazar un puente de cooperación más estable entre Colombia y el dragón asiático.

Julián Infante es uno de muchísimos colombianos que parten cada año del Aeropuerto El Dorado rumbo a Beijing, Shangai, Chengdu y Tianjin. En su caso, cursó mandarín y Relaciones Internacionales en la Universidad de Donghua: “Nunca imaginé estar con personas de tantas nacionalidades diferentes. Éramos un crisol de culturas”, dijo para Revista Semana. China es un pueblo curtido por su historia milenario, por su ancestral y escasamente contaminada tradición cultural. Son autores de la más excéntrica modernidad urbanística, tecnológica, industrial y civil, sostenidos en un rudo equilibrio entre la influencia de occidente y la autenticidad divergente.

Solo en una ciudad de las dimensiones globales de Shanghái, la más cosmopolita de toda China por ser la puerta grande en el océano, es posible descubrir el verdadero significado de ser un ciudadano global. Aprender chino no es una apuesta unidireccional, que solo apunta a los límites territoriales de China… es el idioma más hablado del mundo, y la llave maestra para empezar a descifrar el enigma asiático en su totalidad.

¡Estudiar mandarín en Colombia, a diferencia de hace quince años, ya es posible!

Cali está en un crecimiento económico Los chinos dirían que Cali esta pasando por un proceso de «发展» (fāzhǎn), lo que podríamos traducir como un momento de crecimiento y desarrollo acelerado.

Chino mandarín: Una electiva obligatoria

¡汉语很难!, se pronuncia ¡Hànyǔ hěn nán!, y traduce “el mandarín es un idioma muy difícil”. Esta es la percepción y la estigmatización que tiene la mayoría de estudiantes colombiano sobre el aprendizaje del mandarín: una zancadilla que hace que los alumnos prefieran aprender siempre lenguas romances como francés, portugués o italiano… y si son muy arriesgados, terminen decantándose por el alemán. Pero el chino parece ser una iniciación muy radical, oscurecido por la imposibilidad de practicarlo sin cruzar el pacífico.

Pero en Santiago de Cali, la excepción empieza con los profesores y estudiantes de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, que desde el 2014 empezaron sus clases de nivel básico. Es inevitable sentir frustración y ofuscación al enfrentarse con 50.000 caracteres distintos, que a los ojos de los occidentales son puntos y trazos rectos y curvos, de los cuales son necesarios, como mínimo, memorizar unos 5000 para leer un periódico cualquiera. Y por si no fuera poco, la dificultad se incrementa con los diferentes tonos y pronunciaciones que puede tener uno solo de los caracteres, lo que puede variar drásticamente su significado… desdoblar una sola sílaba en cuatro. Así que, si hacemos cuentas alegres, dentro de estos 5000 “caracteres cotidianos”, sin incluir los más elaborados, ni su versión escrita en chino tradicional, podemos hablar de alrededor de 24.000 significados divergente entre sí.

Los distintos dialectos que se hablan y se escriben en China En China, a pesar de que los dialectos son tan diferentes entre sí,  puedes notar que las diferencias se encuentran fundamentalmente en el vocabulario y los tonos, compartiendo básicamente la misma gramática y escritura. Si aprendes mandarín, ta tiene territorio ganado para aprender cualquier otra lengua asiática.

Esto que nada más parece comprobar que es imposible hablar chino para un hispanohablante, es una evidencia de todo lo contrario. De que todo lenguaje cuenta con una complejidad estructural innata, que es posible franquear y vencer a cambio de ganar un recurso de expresión tan singular como es una nueva lengua. El chino lleva encriptado 5000 años de conocimiento, de historia que es posible anexar a nuestro pensamiento. El mandarín, como ninguna otra lengua puede proveernos una forma “distinta de pensar”, como si instaláramos un nuevo sistema operativo en nuestro cerebro, que permite ver las posibilidades de la gramática… y nos permite darnos cuenta que el español es una forma de muchas de pensar, no la única. Nada más dejar de utilizar un alfabeto de 28 letras que corresponden a sonidos fijos, nos deja vulnerables a un sistema de escritura que requiere que memoricemos uno por uno el aspecto de cada palabra, su dibujo. El chino está estrechamente ligado a la caligrafía y al trazo que tiene cada representación del mundo en el papel. Por eso es imposible para los artistas orientales diferenciar entre escritura y pintura, uno surge inevitable del otro, y viceversa. La línea que comprime el dibujo de un árbol no tiene ninguna diferencia con su trazo escrito, ambos consisten en sintetizar y en estilizar una imagen de lo real a través del pincel y la tinta.

Darle la cara a una gramática sin tiempos verbales, sin conjunciones, ni preposiciones, donde el orden sintáctico de las oraciones funciona completamente diferente es darle la cara a una realidad lingüística en que nuestra lengua española es arbitraria, artificial y es posible aprender muchísimos más modos de pensar que ofrecen la cultura y la geografía… cosas de la que no nos dejar dar cuenta una lengua tan similar como el inglés. Por ejemplo:

爸爸 爪。
bàba gǒu zǎo zhǎo.

Literalmente: «Papá perro pulga pata».
Significando «la pata de la pulga del perro de papá»

Un colombiano diría, ¡pero si hablan como cavernícolas!… tendría algo de razón. En occidente estamos acostumbrados a pensar que cualquier otra manera de ordenar el mundo es inferior, y pensamos que es un signo de atraso. Pero el mandarín, aunque en apariencia sea como un juego de lego, en el que ponemos una pieza al lado de otra para construir una frase, las normas gramaticales le dan una flexibilidad y versatilidad que es solo comparable con la de la planta de bambú. Este es un idioma sumamente ingenioso que permite juegos lingüísticos que en español son improbables.

今天 , 明天
jīntiān pá shānmíngtiān lù yíng.
Literalmente: «Hoy subir montaña, mañana acampar aire libre».

El orden que le dimos al mundo, en realidad, es una imposición de nuestro lenguaje, de las categorías con las que fuimos enseñados a pensar, y a veces pareciera que no hay salida a esa burbuja. Aprender chino mandarín definitivamente es una salida para «pensar de cabeza”, renovando nuestras ideas:

. tīng de dǒng.
Literalmente: «Oír-capacidad entender»
Significando: «Ser capaz de entender» (debido a las habilidades personales).

No obstante, el interés, la determinación y la disciplina pueden superar esa muralla china que nos ha impedido por siglos adquirir el conocimiento de una cultura milenaria… aquella que se ha ido convirtiendo, por su versatilidad y capacidad de adaptación, en una potencia económica. En la Javeriana de Cali, por ejemplo, además del curso básico, el mandarín es una materia electiva para cualquiera de los programas de pregrado que se ofertan en la sede.

PUJ de la ciudad de Cali Fotografía panorámica de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.

El chino, “Tan apetecido como el arroz”, dicen los titulares de algunos periódicos caleños al darse cuenta que hay un crecimiento importante en la oferta de cursos de mandarín en la ciudad.  En la Javeriana, Yuan Gao, o mejor conocida como Silvia (el nombre occidental para que los alumnos la identifiquen con más facilidad) llegó a Santiago de Cali desde la región china de Tangshan, a dos horas de la capital Beijing, al norte del país. Nunca había visitado Suramérica y pisó suelo colombiano por primera vez al llegar a Cali… una ciudad que muestra sus ganas de aprender mandarín. Este es un ejemplo de que los nativos chinos vienen a apostarle a la enseñanza del idioma en nuestro contexto, ajustándolo a nuestras necesidades intrínsecas.

Recientemente, de cinco años para acá, cursos de idioma mandarín en universidades como la ICESI, la Autónoma de Occidente, la Santiago de Cali o la mítica Universidad del Valle; todo porque el panorama económico, político y cultural ha puesto en evidencia que Colombia no puede aislarse a la dificultad, o tendrá que pagar consecuencias económicas con China, la nación con el mayor volumen de producción y exportación en el globo terráqueo.

Universidad Autónoma del occidente en Cali Instalaciones de la Universidad Autónoma de Occidente en la ciudad de Cali

La Universidad Autónoma de Occidente ofrece las clases de mandarín como electiva, en la que ya se han inscrito 226 estudiantes. Un curso que ya consta de cuatro niveles de cuatro horas semanales. Todo esto gracias a un proceso de intercambio con profesores nativos de China que llegaron por medio del ICETEX en convenio con el gobierno chino. Y en la actualidad 25 estudiantes de la Universidad ICESI están aprendiendo mandarín:

“Es un idioma que, aunque es bastante complejo, sobre todo por su entonación, se puede asimilar bien porque los verbos no tienen conjugación como en el español”, dice María Fernanda Bonilla, estudiante de la ICESI.

Si seguimos al periódico El País, que ha documentado el estado de la enseñanza de mandarín en Cali, podríamos llegar a las siguientes conclusiones:

  • En Colombia son más de 20 las universidades, entre ellas, la Santiago de Cali y la del Valle del programa Movilidad Académica de ICETEX.
  • Al país han llegado desde el 2005 más de 60 estudiantes y profesionales chinos a enseñar mandarín.

¿Vives en Bogotá?, entonces este es tu artículo, o si vives en Medellín también puedes ver el abanico de opciones que hay en tu ciudad. 

El Valle de las oportunidades

Los colegios caleños no se dejan coger ventaja de Bogotá ni de Medellín, pues, los colegios también están apuntando al trilingüismo desde las primeras letras. Ejemplos de esta apuesta curricular podemos encontrarlos en el British School y el Instituto Nuestra Señora de la Asunción. En este último caso no son niños con alta capacidad de pago, con matrículas costosas y padres adinerados, sino una infancia con pocos recursos en el oriente de la ciudad. Es necesario que las oportunidades se democraticen, y el chino, sin duda, es una herramienta para disminuir las brechas de la desigualdad en la educación, y posteriormente, en la vida social.

Las apps están en la vanguardia del aprendizaje de chino La tecnología, en gran parte, ha sido la que ha facilitado llegar al nivel de divulgación que hoy en día tiene el mandarín, no solo en Colombia, sino en todo occidente. Cada vez son más las aplicaciones y software que se dedican a la implementación de metodologías para la enseñanza del chino.

En el caso del colegio British School, la maestra taiwanesa Cho Yi Ching enseña a niños de segundo de primaria en adelante. “Es difícil, pero nos gusta mucho, porque es otro idioma. Además del inglés, el mandarín es importante por lo que representa culturalmente”, dicen Karol y sus compañeros, quienes salen al recreo repitiendo: “¡再见!, ¡再见! (“zài jiàn, zài jiàn”), que tradce “¡hasta luego!, ¡hasta luego!”.

En el Colegio bilingüé Anglo Americano de Cali, a partir del grado 8º los estudiantes aprenden mandarín “como la lengua del futuro”. La enseñanza del mandarín está a cargo de profesores nativos que han emigrado a Cali. La dirección de este colegio privado cree que “China es un gigante con sabiduría y cultura milenarias. Conocer su idioma y acercarse a su cultura desde temprana edad, es la mejor forma de prepararse para el futuro que ya está llegando”.

El modelo educativo privado tiende a la internacionalización Los colegios cada vez son más conscientes de que la oferta académica debe responder a la internacionalización y a la formación cultural desde las edades más tempranas, cuando el desarrollo está en pleno florecimiento.

Porque, a pesar de que el inglés es actualmente la herramienta más útil a la hora de comunicarse con personas en el exterior, dado el peso económico y comercial que China experimenta en la actualidad, hablar el mandarín se está convirtiendo paulatinamente en una necesidad en todos los países del mundo. Más que todo Colombia, que no está dispuesta a sufrir un estancamiento diplomático con un país que lo quiere como aliado estratégico.

“¿Hacia dónde vamos con el aprendizaje del mandarín?”, se pregunta varios rectores de los colegios privados más importantes de la capital del Valle. “En un futuro próximo estaremos incluyendo la enseñanza del mandarín en la sección de primaria y posteriormente con estudiantes de 13 años en adelante, estaremos organizando viajes a la China, a universidades como Xian y Beijing para mejorar los conocimientos del idioma y la cultura chinas. Igualmente estaremos consiguiendo becas con el fin de que estudiantes nuestros puedan permanecer un semestre estudiando Chino en las universidades de Beijing y Yun Nan”.

El colegio, también privado, Nuevo Cambridge de Cali reinventa su apuesta pedagógica, aplicando las habilidades del siglo XXI. Para el rector Juan Felipe Mejía, estas habilidades son conocidas como las competencias que un líder del futuro debe tener para desarrollar su éxito laboral. Es así que desde muy temprana edad hasta 11°, este colegio en el sur de Cali reconoce en su filosofía desarrollar las competencias requeridas para insertarse, de forma adecuada, en el modelo globalizado del mundo actual. Cosa que no se logra sin los recursos tecnológicos de vanguardia.

Habilidades y competencias en el idioma chino Los currículos cambian a la orden de la historia, pero las habilidades de adaptabilidad en los alumnos debe estar preparada para cualquier contexto. Prueba de ello es la capacidad que están demostrando los jóvenes para alcanzar fluidez en  chino mandarín.

Cali es una de las puertas del Pacífico que puede jalonar crecimiento de esta tendencia en Colombia. En el Colegio Bolívar, también en Cali, tienen un programa diseñado para aprender a comunicarse en mandarín y experimentar la cultura china dirigido a los niños de 2do a 5to de primaria, pues creen firmemente que el estudio de un nuevo idioma desarrolla el autoestima y la confianza del niño al tiempo que potencia su curiosidad y capacidad de asombro.

El caso del Instituto Nuestra Señora de la Asunción, es especial, por estar ubicado en el barrio Andrés Sanín. Un colegio religioso de gran exigencia académica, forma bachilleres trilingües que se abren al mundo, sin venir de las capas privilegiadas de la sociedad caleña (a diferencia de lo demás colegios que aquí aparecen).

Ve la nota periodística completa en el siguiente link. 

La profesora Pin Fei da fe de esta garantía que tiene los estudiantes de bajos recursos que acceden a oportunidades. «Una de mis estudiantes, Natalia Castaño, ahora está en Taiwán en un intercambio y se sigue comunicando conmigo. Yo le sugiero qué lugares culturales debería ir a conocer». La docente taiwanesa habla con orgullo tras interrumpir la clase de mandarín que dicta a cuatro alumnos de 8°. Los niños pagan mensualidades mínimas de hasta $5000 al mes, y reciben a cambio una herramienta que puede ser la contraseña para abrirse paso en el mercado laboral de un futuro inmediato.

El aprendizaje particular

Superprof tampoco se queda atrás. Sigue siendo una de las redes y catálogos de profesores particulares que más oportunidades de aprender mandarín existen en la ciudad de Cali. Si bien se necesita que crezca la oferta de profesores a domicilio que oferten clases presenciales, la posibilidad de aprender con profesores nativos que dominan el español es una realidad accesible al bolsillo de los vallunos. Mucho de estos profesores ofrecen sus asesorías vía Skype a precios factibles que garantizan una calidad y una metodología efectiva.

La primavera de la alianza Colombia-China Estamos viendo una primavera del idioma, que no se reduce al aprendizaje del chino, sino a la proliferación del intercambio cultural entre dos países que eran, hasta hace pocos años, completos desconocidos.

Cali, Medellín y Bogotá ya se quedaron sin excusas para decir, ¡me están hablando en chino!, y no entender lo que se le está diciendo. Santander, Barranquilla y Cartagena, tampoco se quedan atrás en esta carrera idiomática. ¡Sigue leyendo nuestro blog!

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