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5 películas para someterse a las temperaturas del alma rusa

Publicado por Jose, el 15/05/2019 Blog > Idiomas > Ruso > Las 5 películas imprescindibles del cine ruso

Cuando hablamos de cine ruso, hay un nombre que es inevitable: Andrei Tarkovski. El cineasta soviético que pensó la cinematografía de la forma más deliberadamente poética. Su obra es absolutamente desconcertante por su longitud, su complejidad y su simbolismo. Lo que tampoco quiere decir que no se pueda disfrutar de la manera más sincera. Tarkovski es, considerado, fácilmente, el mejor director de la historia.

Para hablar de cine ruso, por supuesto, hay que empezar con antecedentes como El acorazado Potempkin, pero, tarde o temprano, llegamos al nombre de Tarkovski. “Andrei Tarkovsky sostuvo siempre una mirada crítica radical, a menudo intransigente, sobre el cine en particular y la cultura de su época en general. El cinematógrafo no fue para él, en primer término, una profesión, sino ante todo una vocación y una forma de arte. Como tal lo vivió hasta el fin de sus días, con un acento de sinceridad y exigencia absolutas, haciendo de él una causa con resonancias religiosas.”

Tarkovski nunca dejó de reflexionar sobre hacer películas, hasta el día de su muerte, tenía obsesión religiosa por el arte. Para que no te pierdas este y otros datos, te invitamos a leer esta breve guía cultural de Rusia. 

"Esculpir el tiempo", de Andrei A. Tarkovski Andrei Tarkovski escribió el que es, probablemente, uno de los libros más íntimos sobre teoría del cine y de la imagen, Esculpir el tiempo (1986), que es una confesión de impotencia y entrega completa a la búsqueda de un lenguaje espiritual, una búsqueda que resumen muy bien lo que es Rusia.

Si bien esta lista es un tributo a su nostalgia, el cine ruso es toda una polifonía de búsquedas distintas. Tarkovski se enmarca en una época del cine radicalmente distinta que Andrey Zvyagintsev, o que Eisenstein, o que Sergei Parajanov. Cada uno tiene un paradigma de la creación que está atravesado por la vida histórica de la que hacen parte.

Es inevitable hacer esta lista sin que aflore la historia como un relato que se va contando a sí mismo a través de los directores, de las imágenes, de los diálogos y las imágenes. Si bien podrás practicar todo el ruso que puedas, también experimentarás el vértigo de un siglo comprimido de historia.

Sin más, acá están 5 de las películas más importantes de cine ruso y soviético, ¡disfrúten!

1. Sin amor (2018)

Andrey Zvyagintsev es, de lejos, el director vivo más importante de Rusia. El mismo ha dicho, “Crítico a mi país porque soy un patriota” y “No tengo muchas esperanzas de que Rusia mejore”. Sin amor ya se llevó el Premio del Jurado en Cannes y estuvo a un pelo de ganarse el Óscar a “mejor película extranjera”, un premio al que ya había aspirado este director con Leviatán, su película 2014, que hasta entonces era su ópera prima.

En Sin amor se conjuran imágenes de nieve y lagos petrificados por el frío que no solo son una condición atmosférica del clima ruso, sino una confidencia y una correspondencia con el alma de los protagonistas. La película se enfría cada vez más por la temperatura de la desidia, el desafecto y la aversión. Metafóricamente, el cariño es un calor tibio que sopesa el invierno, y esta película es la condición del helaje llevada al extremo.

Una de las pocas películas rusas en ir a los Óscar «Sin amor» fue nominada al Óscar a Mejor Película de Habla No Inglesa en la ceremonia de 2018.

Es la historia de un matrimonio, intercalada por los “likes” en Instagram y los mensajes de Whatsapp que suman nimiedad y el desenfrenado tedio en el que vivimos en este siglo. La contundencia y la familiaridad de una vida alienada a las relaciones sociales bastardas, sin afecto que solo ocurre por los medios, encuentra en esta película una expresión desgarradora y necesaria: Una pareja al borde del divorcio que lucha por encontrar a su hijo desaparecido para ofrecer un retrato desolador de la sociedad de su país.

El mismo Zvyagintsev ha dicho en entrevistas que la historia de Sin amor es universal: “nos recuerda que el capitalismo ha propagado la corrupción, que las relaciones humanas se han convertido en meras transacciones, y que el narcisismo se ha apoderado de la gente. Eso pasa en todo el mundo”.

La Rusia que toca la película es sin duda la de un país en el que las instituciones han fallado. En el estado, ni en la familia, los dos núcleos de nuestras sociedades “democráticas” demuestran no tener un solo gramo de empatía. Es una película de verdades contundentes, donde se aplica completamente la famosa frase de Franz Kafka:

Necesitamos obras que nos afecten como un desastre. Debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo.

LA película Sin amor se perfila como una de las grandes joyas del cine ruso Sin amor toca una llaga que cada vez es más grande en nuestra vida: las relaciones afectivas. Nuestros corazones tiemblan de frío al ver esta película.

Esta es una película que sin duda te dejara la boca seca y una sensación de haber visto, proféticamente, una imagen transparente (como la nieve) de nuestro presente. La banda sonora es como una lágrima preciosa que enfría todo el rostro y nos deja el aliento, apenas suficiente, para preguntarnos sobre nuestra propia forma de amar.

La película está en ruso moderno, y puede ayudarte a practicar. Si aún no has empezado a aprender, acá te contamos rápidamente la historia del idioma

Por supuesto, también te recomendamos ver Leviatán, una película que trabaja sobre un surrealismo doloroso, nada mágico, de la corrupción en Rusia: “El de la gélida burocracia policial, el de la voracidad sentimental de las mujeres, el de la incompetencia infantil de los hombres, el de la desorientada adolescencia.”

Películas que contorsionan la crisis hasta la belleza. Imprescindibles. Y, sobre todo: necesarias. Puedes leer un entrevista completa a su director aquí. 

2. Sacrificio (1986)

Obra maestra, con varios de los planos secuencia más difíciles y virtuosos de la historia del cine universal, Sacrificio es una obra “totalizadora, ambiciosa, extenuante”. Por esta misma razón es que Sacrificio sólo puede ser una película que se ama o que se odia: como un rompecabezas, Tarkovski va agregando elementos enigmáticos que van engordando cada vez más el misterio de la película, si bien la trama es bastante simple, los símbolos empiezan a adquirir una importancia casi tan crucial como pistas en medio de un asesinato en un drama policial. ¿Cuál es el sentido del sacrificio?, ¿es un sentido religioso?, ¿místico?, ¿existencial?, ¿artístico?

Andrei Tarkovski es el director más importante de la historia reciente del cine A nosotros, los espectadores, no nos queda otra salida que someternos a las exigencias de su particular rigor expresivo. Sus películas son comparables a una visión de sueños y de símbolos

Sacrificio es una experiencia hipnótica, sencilla, pero con un contenido simbólico y poético extravagante. Quizás no haya experiencia cinematográfica más intensa que la que propone este relato apocalíptico, dispuesto a sacrificar ante Dios lo que más quiere para poder salvar a la humanidad.

Tarkovski mismo sacrificó los últimos días de su vida rodando la que él quiso fuera su obra maestra. Por supuesto, también te recomendamos ver Stalker, su película con mejor recepción, y Solaris, toda una reconstrucción de la ciencia ficción en épocas de guerra fría de sus mejores filmes.

Tarkovsky también le dedicó un film a Andrei Rublev, que es una de las cuatro alamas que cambiaron para siempre la historia del arte ruso. Acá te contamos quiénes más. 

3. Sayat Nova. El color de la granada (1968)

Esta película nos hace una película indiscreta sobre, ¿qué es lo ruso? Si somos estrictos, esa película no podría estar en nuestra lista de cine ruso, pues, su director es armenio, y la película es un patrimonio en lengua armenia, azerí y georgiano. Pero es necesaria para entender la confluencia cultural que hubo en Rusia durante la época de la Unión Soviética. Aún si quieres aprender ruso, una lengua no está hecha solo de palabras y significados, sino de símbolos, de galanterías, colores, sabores, cuerpos y sensaciones subrepticias que superan la barrera lingüística.

 

Obras maestras del cine soviético Esta película ha aparecido en varias encuestas académicas como «una de las mejores películas jamás realizadas en la historia».

Sayat Nova es la obra cumbre del cineasta armenio Sergei Parajanov, una película que ha dado mucho de qué hablar por sus escenas crípticas y simbólicas, que despejan siempre una belleza incuestionable.

La película tiene como pretexto hacer la biografía del  poeta armenio Sayat Nova… pero realmente es la necesidad de una reflexión mística acerca de la eterna lucha que se establece entre la carne y el espíritu por medio de la imagen, el color, y los objetos: entre la vida y la muerte. La carne se asocia al color rojo, al amor, a la comida, a la danza y al sexo. El espíritu, por su parte, se vincula con los tonos negros y grises, con la oración y la austeridad monacal.

A Sergei Parajanov se lo trata como a un director maldito que tuvo que sufrir en vida la censura inclemente que jamás lo dejo divulgar su obra. Paradjanov era, sin duda, un animal raro, y hoy en día: un animal extinto. Si hay algo que le caracterizaba era su aversión a una puesta en escena ortodoxa y a un lenguaje narrativo convencional. Su obra y su vida es una celebración y una fiesta de la cultura caucásica, muchas veces ignorada y opacada por la cultura rusa estandarizada.

Es una película que revela la mixtura cultural de la URSS En la película aparecen al menos tres idiomas distintos que hicieron parte de la ya extinta Unión Soviética. El más característico es el armenio, que hoy se habla en Armenia, Azerbaiyán, Rusia, Siria, Líbano, Turquía, Irán  y Georgia. Es una película que revela la mixtura cultural que había en la antigua URSS.

El mejor consejo para alguien que tiene la valentía de arrojarse a este carnaval es dejarse llevar por el barroquismo de la puesta en escena, por el surrealismo, y disfrutar de este teatro de la existencia que nos ofrece Paradjanov.

4. Iván el Terrible (1944)

Serguéi Eisenstein es el inventor del cine ruso. Aunque él no inventó ninguna máquina para hacer cinematografía, con él empieza el cine ruso, y prácticamente, el cine universal. Eisenstein es un director precursor, su técnica del montaje repercutió en la manera en cómo se hace el cine todavía hoy, el concepto del “montaje” fue una manera genial de entender no sólo la edición de una película, sino la imagen misma. Iván el Terrible es una obra que tardó cuarenta años en completarse, una saga de tres películas que, pasando por la censura, son una declaración sin precedentes de lo que es la historia de Rusia. No solo es una versión del personaje más importante de la constitución del territorio ruso, sino que también es una mirada que cambió para siempre la relación entre política, historia y genio.

Es una película marcada por la censura stalinista En principio la saga estaba planteada como una trilogía, pero Eisenstein murió antes de terminar el rodaje de la última parte. En 2017, el director Franz Kapilla hizo un restauración  del único fragmento que se conserva de la tercera parte de la película.

En 1547, Iván el Terrible, fue coronado zar de todas las Rusia.  Y Eisenstein lo volvió a coronar con su secuela de dos películas. Mientras la parte uno seguía la pauta histórica “correcta” de mostrar al zar como un prócer nacional, el siguiente episodio de este proyecto se enfocó en resaltar una faceta mucho más oscura y decadente del líder ruso. No es nada conveniente la idea de reinterpretar la historia patria, ¡y mucho menos en tiempo de guerra!

Iván el Terrible aparece como un hombre arisco, rodeado por la paranoia y los fantasmas; toda una constelación psicológica tan perturbadora que logró disgustar al régimen soviético, quién se encargó de vetar y censurar él mismo la película. ¡Tuvo que esperar diez años, la muerte de Eisenstein y la muerte del propio Stalin para poderse estrenar!

Iván el Terrible es uno de los hombre más relevante de la historia de Rusia Iván el Terrible llevo a cabo la campaña militar que agrego el territorio de Siberia a Rusia, ¡en 1583!

No te puedes perder El acorazado Potempkin, una de las películas fundadoras del cine universal, ni la grandiosa e histórica reelaboración de Aleksandr Nevskiy.

5. El arca rusa (2002)

Algunos pueden fabular, inventar historias sobre la muerte del cine; yo considero, por el contrario, que ni siquiera ha nacido. Aleksandr Sokurov

La película es la ópera prima de A. Sokurov El arca rusa es «un magnífico espejismo», una imagen histórica evocada en un solo plano secuencia.

Sokurov, por su autenticidad, no es del gusto de todos. En casi todas sus películas hace una apuesta valiente de confrontar el documental y la ficción, con una obsesión muy clara por la pintura y por la música como elementos integrantes del filme. Junto con Tarkovski, es un enamorado de los planos secuencias, que dotan a las películas de una infinidad artificial del tiempo que es, técnicamente, una proeza.

El arca rusa transcurre el Museo del Hermitage de San Petersburgo, e el siglo XVIII. De la mano de un diplomático francés, Sokurov nos invita a entrar en una gala de personajes y ornamentos que ocurren dentro del palacio. Se van sucediendo momentos significativos de la historia de Rusia desde Pedro el Grande hasta el último de los Romanov y el poeta Pushkin.

En este artículo te contamos más indiscreciones sobre el Hermitage… ¡y su guardia de gatos!

El arca rusa es, junto con Fausto, una película genial de A. Sokurov Actualmente tiene una calificación de 7.2/10 en la plataforma de FilmAffinity.

Esta obra maestra se jacta de ser una de las pocas películas que se ha rodado en una sola secuencia, sin cortes y por tanto sin montaje, en la que aparecen casi 2000 actores y figurantes. El arca rusa es una auténtica proeza de la técnica cinematográfica.

El cine ruso

El cine es una de las formas más fáciles de emparentarnos sensualmente, espiritualmente e históricamente con Rusia. El cine ruso, debido a su singularidad cultural, pero en gran medida a la diferencia política que la marcó durante todo el comienzo de siglo, las guerras mundiales y la guerra fría, lo hacen un cine radicalmente distinto que concentra una visión de mundo radicalmente opuesta a ala del mundo occidental, pero con otras luchas en el terreno del alma.

En todas mis películas me he esforzado por establecer lazos de unión que aúnen a las personas. Lazos de unión que, por ejemplo, a mí mismo me unen a la humanidad y que a todos nosotros nos ligan con lo que nos rodea. Tengo que sentir imperiosamente mi continuidad espiritual y el hecho de que no me encuentro por azar en este mundo. Andrei Tarkovski

Si vives en Bogotá, o piensas ir pronto; no te pierdas tampoco de un acercamiento con la literatura rusa. Acá te contamos cómo.

Si ya esta pensando es en viajar a Rusia, tampoco puedes perderte de esta guía para viajeros y estudiantes. 

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