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El hábitat de la literatura rusa en la capital colombiana

Publicado por Jose, el 14/05/2019 Blog > Idiomas > Ruso > Dónde encontrar la literatura rusa en Bogotá

Podemos empezar con una anécdota maravillosa sobre la llegada de Tolstoi a Colombia. Si bien el escritor ruso jamás pisó el continente americano, su novela, Guerra y paz si llegó a todos los rinconcitos de las ciudades de finales de siglo XIX en traducciones francesas. Esta es la historia de dos bichos absolutamente raros que vivían en Bogotá: Jose Asunción Silva y Baldomero Sanín Cano.

Ambos, entrañables amigos, por no decir los únicos, tenían una curiosidad afín por los escritores igualmente extraños… ¡se reunían a hacer traducciones de Nietzsche! Cuentan entonces que Baldomero Sanín, de camino a su trabajo como gerente del tranvía de Bogotá, paso cerca del almacén donde trabajaba Silva y lo encontró cerrado, cosa extraña a esa hora; siendo la hora del almuerzo, pasó nuevamente frente al almacén y permanecía cerrado, lo mismo pasó de regreso a casa en horas de la tarde. La situación se repitió por dos días más, lo que preocupo seriamente a Sanín Cano que, pensando que Silva había caído enfermo, quiso pasar a verlo. Llego al almacén, que también era el hogar de la familia Silva, y tocó la puerta. Se encontró la figura escuálida de Silva en pijama. Silva le aclaró que no había estado enfermo, sino todo lo contrario, le dijo a Sanín Cano: “Estoy consternado pensando que he podido morirme sin haber leído Guerra y paz de Tolstoi”. Silva se había pasado esos tres días, sin trabajar, y seguramente sin dormir, leyendo las 2000 páginas de la novela de Tolstoi.

Las palabras de Tolstoi acuden a mi mente una y otra vez. En su momento fue esta obra la que realmente me mantuvo en vida. Ludwig Wittgenstein

Con Tolstoi o con Dostoievski. La literatura rusa ha trasnochado a muchísimos colombianos y lo sigue haciendo con las ediciones que todos los años reeditan los clásicos y las novedades que tiene la escritura eslava contemporánea. Si bien han pasado poco más de cien años de la anécdota, la forma de leer ha cambiado radicalmente, y en este artículo te contamos donde puedes encontrarte con la literatura rusa en Bogotá.

Adicionalmente, puedes leer este artículo sobre 4 almas imprescindibles que ca cambiaron la historia del arte ruso.

Tolstoi, el hombre más grandes de finales de siglo XIX “Estos son los diarios no de un ser humano, sino de un superhombre, un Júpiter.” Anton Chéjov sobre la obra de León Tolstoi.

Antes de adentrarte en asuntos literarios, creemos que también debes conocer la historia de la lengua rusa. Acá te la contamos rapidito, a grandes rasgos. 

La literatura rusa, ¿un animal extinto?

Vladimir Nabokov, quién después de haber escrito Lolita se dedicó a divulgar la literatura rusa a lo largo y ancho de Estados Unidos, nos cuenta en su Curso de literatura rusa: “alguna vez calculé que, dentro de la narrativa y la poesía rusas, la suma de lo que se ha escrito desde comienzos del siglo pasado equivale a unas veintitrés mil páginas de letra impresa normal”. Sin duda la sensación de tanta letra escrita es tan imponente como estar frente a frente con la catedral de San Basilio en Moscú.

¿Quieres conocer la cultura rusa y no morir en el intento?, lee este artículo que escribimos para ese caso.

Hoy en días es muy difícil encontrar todo ese material traducido, más aún cuando durante la época de la URSS muchísimos textos tuvieron que pasar por estrictas normas de censura para poder ser traducidas y divulgadas en occidente; caso emblemático es el de la novela Doctor Zhivago, de Boris Pasternak, que fue despreciada por el régimen soviético, pero que cayó en manos de un editor italiano lo suficientemente influyente para traducirlo a decenas de idiomas y distribuirlo por todo el mundo (lo cual estaba rotundamente prohibido por la ley de difusión soviética). Pasternak, a raíz de esto, y por presión de Estados Unidos, ganó el Nobel de literatura en 1958 en plena Guerra fría. Pero teniendo que rechazar el premio, por presión del Gobierno soviético, se lo amenazó con desterrarlo en caso de asistir a la ceremonia del premio. Dos años más tarde murió Pasternak, y Doctor Zhivago no pudo ser publicada en su idioma original en Rusia sino hasta 1988.

Es posible encontrar, entre los “agachese” del centro, y en las librerías de viejo, un libro bastante peculiar que editó Bedout, una editorial de Medellín que publicó esta joya llamada Antología de la literatura clandestina soviética que rescata a un grupo de autores maravillosos que tuvo Rusia en épocas de la Revolución de Octubre, pero que tuvieron problemas para circular debido a que se opusieron firmemente al régimen: es el caso de Ana Ajmátova y de Ossip Mandelstam. Dos poetas absolutamente imprescindibles.

Libros comoe stos fueron nuestra puerta de entrada a la literatura rusa En este libro se encuentra una de las primeras versiones que pudimos leer los colombianos de «Réquiem», un conjunto de poemas secos y desgarrados de Ana Ajmatova, dedicado a la memoria de su hijo Lev, preso por el régimen soviético.

Último brindis
Bebo por la casa destruida,
por mi vida terrible,
por la soledad entre los dos
y por ti yo bebo.
Por la mentira de los labios traicioneros,
por el frío mortal de los ojos,
por el mundo brutal y tosco,
por lo que Dios no salvó. Ana Ajmátova

Aunque Tolstoi y Dostoievski no tuvieron, aparentemente, ninguna dificultad para circular en Colombia durante la segunda mitad del siglo XX debido a la proliferación de las traducciones, tampoco es tan cierta esta tesis. Se tradujeron, por primera vez, directamente del ruso, las principales novelas de estos autores, como Crimen y castigo, Ana Karenina, Los hermanos Karamazov, La muerte de Iván Ilich, El idiota; varias obras tuvieron que esperar mucho más tiempo para poderse leer en español. Ese es el caso de “Humillados y ofendidos”, y “Los endemoniados” de Dostoievski, o en el caso de Tolstoi, sus “Diarios”, y su “Correspondencia”, hoy editados por la editorial española Acantilado.

Pero la lista de autores rusos crece vertiginosamente con las posibilidades de traducción. Pudimos leer en Colombia, sin mayores atascos las obras de Gorki, de Gógol, de Turgueniev, Pushkin y Lermontov, pero no podemos decir lo mismo de Marina Tsvetáieva, Aleksander Blok y de Serguéi Yesenin.

Hubo una nueva generación de autores rusos que pudieron divulgar su propia obra, como es el caso de Joseph Brodsky, del ya mencionado Nabokov y el extraño caso de Sergéi Dovlátov, quién amaba más que nada “el vodka, la literatura y los cuentos de Chéjov”. Son autores más recientes y que hemos podido admitir más rápidamente en español gracias, en parte, a que hablaban inglés, y al aumento drástico de la velocidad en la industria editorial.

Caso emérito es el de Vladimir Mayakovsky, que, enmarcado en el movimiento del futurismo ruso, llegó y se asimilo rápidamente por las voraces mentes de las vanguardias latinoamericanas. Sobre todo en Brasil. El poeta ruso recorrió Cuba, México y EEUU en tre 1925 y 1926, y su experiencia se recoge en el libro Mi descubrimiento de América.

El pensamiento político ruso tuvo otras vías de entrada, y no compartió los mismos túneles de acceso culturales que la poesía, el cuento, y la novela rusa. El pensamiento teatral de Stanislavski, por ejemplo, tuvo consecuencias drásticas en la concepción del teatro de grupos colombianos como el teatro La Candelaria.

Sin lugar a dudas, todo estos es evidencia de que, al igual que Jose Asunción Silva, sucumbimos al hechizo de Tolstoi, cuando Ana Karénina, en su novela decía: «Anda, deja que yo te lo cuente con mis propias palabras”. Esa inclinación lingüística de los rusos a alargar las palabras busca de un mayor énfasis emocional, nos caló hasta el alma. Pero dice Nabokov, refiriéndose a Gogól: “Mis traducciones de diversos pasajes son lo mejor que he podido conseguir con mi escaso vocabulario, pero ni siquiera si hubieran sido tan perfectas como esas que oigo con mi oído más interior”. Las traducciones son una frontera en donde se dispersan muchos encantos de la literatura rusa, pero perduran otros; sin duda, la mejor invitación esta sea la excusa para que empieces desde ahora con tus clases de ruso con Superprof. 

Una editora de literatura rusa, ¡en Bogotá!

No todos los ambientes culturales en América Latina pueden darse este lujo de tener una editora que traduce y publica literatura rusa contemporánea; señoras y señores, les presentamos, a mucho orgullo a Poklonka Editores.

Editorial independiente bogotana En la traducción de Más allá, de Boris Akunin, se incluyen algunos bogotanismos en la traducción, lo que revela por primera vez la intención de hacer una traducción colombiana de la literatura rusa contemporánea.

Poklonka es una editorial con la mirada puesta en tierras lejanas, geográficamente hablando, pero cercanas en asuntos espirituales. Es de admirar que una iniciativa de traducir y divulgar, no a los clásico y ya consagrados escritores rus de antaño, sino a voces nuevas que están despertando en la narrativa rusa contemporánea. Con traducciones de primera mano, y de calidad indiscutible, Poklonka disuelve un muro que parecía infranqueable hace diez años: poder leer y disfrutar literatura rusa en tiempo real. Esta es la oportunidad que nos ofrecen sus editores, Irina y Santiago.

Entre sus títulos podemos encontrar el libro “Nueva literatura rusa. Prosa femenina”, que es una apuesta sin precedentes en nuestra historia editorial de hacer una antología de escritoras rusas contemporáneas. “Los grandes virajes de la historia siempre han impulsado la creatividad. Así sucedió en Rusia. El panorama literario actual es impactante por la abundancia y diversidad de tendencias artísticas, modos de crear, transformación total del papel del escritor y del tipo del lector, prodigioso caleidoscopio de géneros, flexibilidad de sus dominios, caudal enriquecido en estilos y temas.” Este libro, sin duda, marca la pauta en una manera radicalmente nueva de leer la literatura rusa, que, hasta el día de hoy, era una cosa que solo los hombres barbados con apellidos impronunciables y vida trágicas podían hacer. Solo hay una manera de celebrar esta iniciativa, y es ¡leyéndola!

Este libro es inédito en lengua española, toda una joya Los libros de Poklonka, además, están pensados para ser asequibles en precio para los lectores bogotanos que busquen traducciones y ediciones de calidad.

Otro título al que los invitamos, es a leer Picos y patas. Este es un libro que nos muestra un lado desconocido hasta ahora de la escritura eslava: el libro álbum, o libro para niños. Estamos acostumbrados a ver los mamotretos rusos con las hojas amarillentas y las páginas untadas de lágrimas por los vericuetos y las tragedias que nos contaban Tolstoi y Dostoievski; pero este libro de Vitaliĭ Bianki viene en una presentación absolutamente distinta. Descrito como un “infatigable investigador de la naturaleza, ornitólogo, entomólogo, viajero empedernido y, ante todo, escritor naturalista para niños”, el autor de este libro ha educado la curiosidad de miles de niños en aulas de Nóvgorod, Volgogrado y San Petersburgo, y hoy aparece en nuestro panorama como un animal maravillosamente raro. Picos y patas no es una simple traducción del ruso al español… sino una adaptación a la fauna colombiana, excepcional por el esplendor y la riqueza de su biodiversidad, hecha bajo la supervisión y asesoría científica de Óscar Laverde, y profusamente ilustrada por Patricia Luna Alfiórova, animadora e ilustradora colombiana. Este libro nos muestra que la traducción no es solo el arte de llevar una palabra de un idioma a otro, sino un arte de la adaptación y la inspiración.  Este libro implicó una transformación del conocimiento mismo, un caso espectacular en donde el trabajo de un escritor ruso como Bianki es traducido a nuestras formas y colores de la mano de una ilustradora colombiana, poniéndose al servicio de nuestra riqueza natural como país.

Otros libros editados por Poklonka Otros títulos de Poklonka incluyen Gatos voladores, de Andréi Kurkov, A orillas de la noche de Daúr Nachkebia, El hombre anfibio de Alexandr Beliáev y Concierto póstumo de Jimi Hendrix de Andrei Kurkov, entre algunos otros.

Te recomendamos este artículo sobre literatura rusa contemporánea.

Yasnaia Poliana, un homenaje a la literatura eslava

La revista estudiantil Yasnaia Poliana es otro de esos recintos donde habita la literatura rusa en Bogotá. También constituido como grupo de estudio, son estudiantes de literatura de la Universidad Nacional de Colombia que rinden un tributo a través de traducciones, reseñas, eventos y, sobre todo, investigaciones y discusiones de la obra de autores no solo rusos, sino también eslavos.

Yasnaia Poliana revista y grupo estudiantil de la Universidad Nacional de Colombia El nombre Yasnaia Poliana hace alusión a la finca donde vivió Tolstoi, y donde al día de hoy sigue enterrado. Es un homenaje.

El grupo es dirigido hoy en día por la profesora Anastasia Belousova, nativa de Volgogrado y doctora en ciencias filológicas por el Instituto de Estudios Avanzados en Humanidades E.M. Meletinsky en Moscú.  Ella, junto con Marina Kusmina, son profesoras que se destacan en el ámbito académico colombiano por legar una tradición no solo literaria, sino también académica de nuevas formas de comprender y leer la literatura rusa en Colombia, que no es un ámbito alejado y vedado de comprender los problemas fundamentales de la literatura eslava, sino todo lo contrario, una perspectiva genuina y válida de pensar la novela, el cuento, el folclor, la poesía y el teatro ruso.

No te quedes tampoco sin la experiencia de ver cine soviético, es toda una delicia del tiempo. Acá encuentras una fina lista de 5 filmes recomendados. 

La revista es un grupo de estudio abierto que busca nuevos integrantes todo el tiempo, y sin duda un lugar fértil para quien le interese discutir obras de la literatura eslava. En su revista, ha ya ha publicado cinco números, se han publicado traducciones de Ana Ajmatova y de Mijail Sholojov, pero también se han divulgado trabajos de investigación sobre Gógol, Dostoievski, Kapuściński y Marina Tsvetáieva.

Puedes leer el número 5 de la revista en el siguiente enlace.

El Instituto Tolstoi, 70 años de Rusia en Bogotá

En una de esas casas que solo es posible encontrar en La Candelaria, está el Instituto León Tolstoi. Una iniciativa cultural que ya cumplió los setenta años y que sigue siendo, oficialmente, el referente de Rusia en Bogotá.

Si hay en día es posible asistir a eventos culturales, proyecciones de cine, charlas y hasta clases de idioma ruso, la labor no termina ahí. Gracias a este Instituto, que algún tiempo fue el Centro de Cultura Colombo Ruso, en su momento se tradujeron poetas colombianos como Eduardo Carranza, José Asunción Silva, y a novelistas como José Eustasio Rivera en alfabeto cirílico, quién pegó muy bien en los años cincuenta en Rusia.

Instituto Tolstoi en La Candelaria La puertas del Instituto Tolstoi permanecen abiertas para acoger a los caminantes desprevenidos del centro de Bogotá

Rubén Darío Flórez, quien ha servido como director del Instituto, profesor de la Universidad Nacional, y condurado con la Orden Druzhaba de la Amistad, la más alta distinción que otorga la presidencia de la Federación de Rusia, dice: “Una de las principales ideas que he venido desarrollando es que la cultura es un medio de cultivo de la intuición del otro. La intuición del otro significa que puedo construir a través de las imágenes elaboradas por la cultura. En un sentido más amplio el diálogo intercultural es fundamental para construir confianza y tolerancia. He trabajado por este diálogo intercultural entre Colombia y Rusia. Como profesor universitario, escritor, traductor y como director del Instituto León Tolstoi de Bogotá”.

No quedan dudas al respecto: Rusia todavía palpita como un corazón de cultura, que tiene conductos que recorren 11000 kilómetros, desde Moscú hasta Bogotá. No solo compartimos el frío tremendo y algunas desafortunadas tristezas, sino que estamos hermanados por el contorno de las letras.

¿Con esto ya te dieron ganas de ir a Moscú a buscar a Dostoievski en persona?, acá te contamos cómo empezar los trámites para viajar y estudiar en Rusia. Si aún no sabes si empezar por Moscú o por san Petersburgo, también te ayudamos leyendo el siguiente artículo. 

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